Opinión

¿Dónde está nuestra calidad de vida?

En Venezuela, desde hace tres años y a medida que transcurren los meses y días durante el lapso de tiempo mencionado, las condiciones  de vida de los venezolanos se deterioran  de manera acelerada. Sin darnos cuenta prácticamente, nos encontramos en una situación país que se hace cada vez más insostenible y que afecta todos los aspectos que están relacionados directamente con el bienestar personal ocasionando efectos que inciden de manera negativa tanto en la salud física como mental. La instalación desde hace 18 años de un modelo político, económico y social con un objetivo ideológico, el cual  de manera hábil   a su vez  revestido de todas las formas inconstitucionales  está logrando sumir al 80% o más de los venezolanos  en las peores circunstancias de vida jamás conocida en la historia contemporánea del país, sobre todo en la Venezuela del siglo XXI. Una vez más y por tercer año consecutivo, tres prestigiosas Instituciones educativas: Universidad Central de Venezuela, Universidad Simón Bolívar y la Universidad Católica Andrés Bello difundieron hace poco la  Encuesta sobre Condiciones de Vida en Venezuela (Encovi 2016), la cual abarca aspectos como pobreza, alimentación, salud, educación, seguridad personal y trabajo, los factores que más inciden en la calidad de vida de un individuo. Mediante un trabajo de campo provisto de una excelente metodología y bases técnicas coordinado por investigadores reconocidos en cada área mencionada, se encuestaron a 6400 hogares venezolanos y un total de 30.000 personas, una muestra muy representativa  y de un  mayor número comparado con el estudio realizado en el año  2015.Los resultados demuestran que la calidad de vida de los venezolanos se deteriora de manera progresiva y sin ningún freno que detenga este menoscabo. Revisando la fuente de información de este trabajo, por lo demás  muy técnico, veraz y transparente, alarma de manera importante que 81,8 % de los hogares venezolanos se encuentran en pobreza y de  este porcentaje se reporta que 51,8% estarían en pobreza extrema. Según unas de las conclusiones  en esta área se pronostica que en este año 2017 seguirá aumentando la pobreza estructural. En lo que se refiere a salud destaca dos condiciones de enfermedad muy importante como lo son la hipertensión arterial y la diabetes, con tendencia al aumento de la prevalencia de estas dos patologías sobre todo en los grupos de mayor edad, igualmente en las conclusiones relacionadas  en  este sector resalta que se están viviendo las peores condiciones de desprotección en salud. Tan alarmantes como los resultados mencionados fueron los que se obtuvieron en lo concerniente al área de alimentación. Señala que 9,6 millones de venezolanos ingieren dos o menos comidas al día, que el 74,3 % de los entrevistados refirieron pérdida de peso progresiva y sin control y para concluir, en el 93.3 % de los hogares el ingreso no les  alcanza  para lograr la adecuada cantidad y calidad en la alimentación. Es importante distinguir con respecto a la seguridad personal, el 94 % de los encuestados opina que la violencia aumentó en el año 2016, resultado que se incrementó en relación a los dos años anteriores  en los cuales se llevó a cabo esta encuesta. Quisiéramos incluir otros temas evaluados  los cuales también inciden en nuestra condición de vida, sin embargo a manera de opinión personal,  los parámetros señalados son suficientes para percatarnos que hemos llegado a una situación de punto de quiebre que nos pone en la disyuntiva de tener que vivir en Venezuela con una sola preocupación: lograr la supervivencia personal y de nuestras familias en las necesidades más básicas. Entonces surge la pregunta obligada ¿Dónde está nuestra calidad de vida?  Pues indudablemente está en manos de un gobierno obcecado  por mantenerse en el poder sin importarle nuestra condición de vida y  que cada día nos somete aun drástico control social y económico inclusive en medio de la más grave crisis económica y cuyo único culpable es el mismo régimen, el cual es influenciado por una ideología obsoleta, atrasada y aconsejada por factores externos muy conocidos. De paso nos coarta la libre decisión de elegir a quienes consideremos idóneos para retornar a los principios democráticos. Que ha mostrado la gran incapacidad de frenar los altos niveles de violencia e inseguridad personal. Que ha ocasionado la más  grave  y dramática escasez de medicinas y alimentos, a su vez desconociendo y negando que estamos ante una emergencia humanitaria y que es necesaria la apertura del canal humanitario que solventaría el sufrimiento de muchos venezolanos. El clamor desesperado  y a una sola voz dirigido al Estado Venezolano por parte de la mayoría de los ciudadanos de este país, estoy segura que sería: ¡Devuélvanos nuestra calidad de vida! Es nuestro  legítimo derecho.