Opinión

Donde le duela

Adolfo Taylhardat hijo

La prestigiosa agencia de análisis geoestratégico Strattfor acaba de publicar un documento que lleva por título: “Golpear al gobierno de Venezuela donde duele”.

Confieso que no puedo estar más de acuerdo con Strattfor.

El problema es que el doblemente ilegítimo es indolente, insensible, inconmovible. Todo le rueda y cuando algo le afecta reacciona violentamente, amenazante, como un matón de barrio.

No le duele haber llevado el país al borde de un precipicio, a una situación de ruina total, económica, social, moral, a un paso de una debacle, a la hecatombe. Para él, y en consecuencia sus seguidores, el desastre de Venezuela no cuenta mientras puedan seguir beneficiándose de las mieles del poder.

Resulta, por lo tanto, difícil encontrar dónde golpear para que le duela de verdad.

Las sanciones impuestas al vicepresidente ejecutivo le dolieron al ilegítimo como en carne propia. Parecía dispuesto a rasgar sus vestiduras para protegerlo. De inmediato reaccionó rechazándolas y autorizando al sancionado a recurrir ante cualquier órgano nacional o internacional de justicia para anularlas. Un poco como trató de hacerlo con la orden ejecutiva dictada en su momento por el expresidente Obama, que otorgó al Ejecutivo norteamericano autoridad para imponer sanciones a quienes violen los derechos humanos, se dediquen al narcotráfico e incurran en actos de corrupción.

El sempiterno argumento de defensa es que lo que no le gusta constituye injerencia. Habría que seguir golpeándolo con declaraciones y medidas que le molesten porque en su opinión son injerencistas sobre todo si vienen de alguno de sus colegas jefes de Estado.

Lo más reciente es su exigencia al presidente Kuczynski de que se retracte públicamente y rectifique por haber dicho algo que en su opinión ofende no solamente a Venezuela sino a toda América Latina. ¿Y qué fue lo que dijo el presidente peruano?

En una conferencia que dictó en la Universidad de Princeton dijo que a Estados Unidos solo le preocupan las zonas del mundo donde hay conflictos, que no se ocupa de América Latina “porque es como un perro simpático que está durmiendo en la alfombrita y no genera ningún problema”. En todo caso, este es un reclamo que se le hace con frecuencia a Estados Unidos. Pero el empleo de la palabra “perro” lo sacó de quicio. Probablemente un error en la traducción y me imagino que Kuczynski dijo “pet”, es decir, cachorro.

Pero seguramente lo que más molestó al ilegítimo y desató sus iras, fue que en su disertación Kuczynski agregó la frase “pero en el caso de Venezuela es un gran problema”, afirmación que ya había hecho el presidente Trump.

En su análisis Strattfor destaca que las preocupaciones actuales del gobierno venezolano se extienden más allá de la oposición política interna porque el presidente Trump parece estar dispuesto a “aumentar la presión sobre el gobierno de Venezuela”.

Me tildarán de antipatriótico y hasta de traidor a la patria, pero finalmente un presidente de Estados Unidos se interesa en la situación que vivimos en nuestro país y da la impresión de estar promoviendo un movimiento de gobiernos de la región para ejercer presión sobre la narcocorruptocracia que se ha enquistado en Venezuela.

Expresidentes y exjefes de Estado de América Latina han hecho reiterados pronunciamientos sobre la tragedia que vivimos. También gobernantes en ejercicio. Pero es tiempo ya de que los gobiernos del continente decidan ir más allá de simples declaraciones de solidaridad que no pasan de ser simples gestos. Deben apoyar a Luis Almagro para que se active la Carta Democrática Interamericana. Como propone Strattfor, Estados Unidos debería gestionar el apoyo de los pequeños países del Caribe que todavía son rehenes del bozal de petróleo de Venezuela para que contribuyan a asegurar la mayoría necesaria para activar la CDI.

Recientemente salió publicada una información según la cual el gobierno de China y la CAF no prestarían más dinero Venezuela por su conducta en materia de derechos humanos. No se ha publicado más sobre eso, pero si los gobiernos, las empresas acreedoras y aquellas que tienen planteados casos en los tribunales internacionales ejercen presión para que el régimen honre sus compromisos financieros el régimen tendrá que ceder ante las presiones.

En todo caso, esas presiones deben evitar agravar más todavía las penurias de la población que ya sufre los rigores del sistema. Los paliativos, como las famosas bolsas “Clap”, son un engaño que no resuelve los problemas de fondo, que tienen un solo origen: un régimen despiadado, cruel y sanguinario que solo busca su perpetuación en el poder. La negativa de los acreedores internacionales a restructurar y/o refinanciar la deuda venezolana sería una forma efectiva de presión. Venezuela ha perdido todo crédito internacional y un pequeño esfuerzo contribuiría a lograr el cambio que todos deseamos.

Ante todo, cualquier forma de presión debe perseguir como primeros resultados que se respete el régimen constitucional que rige el ordenamiento, la organización y el funcionamiento democrático del país. Además, debe lograr la libertad inmediata de todos los presos políticos. También debe asegurar que se suministre toda la ayuda humanitaria posible para atender las urgentes necesidades de alimentos, medicinas, asistencia sanitaria de la población. Igualmente, es urgente proporcionar seguridad a la población y poner fin a la grave corrupción que impera dentro de los órganos encargados de proteger a la ciudadanía.

Las presiones internacionales son efectivas si van acompañadas de un sólido apoyo de la comunidad internacional, como quedó demostrado en Sudáfrica y en Camboya. Seguramente países como Rusia e Irán y el quinteto de fantoches del ALBA no participarían en una campaña de presiones. También es indispensable que las fuerzas democráticas y la población en general formen un bloque sólido que proporcione la suficiente e indispensable confianza a los actores internacionales. Ambiciones, mezquindades, pequeñeces, sordideces, egoísmos, que tanto abundan y tanto daño hacen en el mundo político nacional, deben ser puestos de lado si lo que perseguimos es recuperar a Venezuela.