Opinión

Diálogo de conversos

Raquel Gamus

La opinión de

Tuve le fortuna de que cayera en mis manos Diálogo de conversos, un libro que recoge la conversación entre el actual canciller de Chile, Roberto Ampuero, autor de la iniciativa, y Mauricio Rojas, ambos reconocidos intelectuales chilenos que después de salir al exilio como consecuencia del derrocamiento de Allende en 1973, iniciaron un proceso de puesta en cuestión del socialismo.

Mauricio Rojas, hijo de una humilde y convencida izquierdista profesora de Historia, fue militante del MIR. Luego de la caída de Allende se exila en Suecia. La prolongación de la conducta radical y dogmática de su agrupación política, va sembrando la semilla de su decepción y abriendo paso a una reflexión teórica que lo lleva a romper con el marxismo.

Por su parte, Roberto Ampuero proviene de una acomodada y librepensadora familia de Valparaíso, fue militante de la Jota (juventud comunista chilena). Luego del derrocamiento de Allende, después de un breve paso por Alemania Oriental se va a Cuba, casado con la hija del fiscal de la revolución cubana con la idea de vivir la experiencia de la alternativa socialista latinoamericana. No le tomó mucho tiempo decepcionarse de esta, renuncia a la Jota y se traza la meta de salir de Cuba, lo que logra después de muchos tropiezos para radicarse en Alemania Oriental, donde completa su decepción del socialismo.

A pesar de sus notorias experiencias vitales y serias divergencias en sus militancias, Rojas y Ampuero aterrizan en críticas y decepciones similares sobre el dogmatismo de sus partidos, sus errores antes, durante y después del gobierno de Allende, que incluye la falta de una autocrítica en tanto actores de dicho proceso y, por último; recorren un camino similar de conversión que desemboca con el tiempo en el liberalismo.

El primer capítulo, “El origen estaba en la palabra y la palabra era revolución”, en el que se describen los elementos que integraban el dogma compartido, me resultó impactante. Independientemente del país, los jóvenes alimentábamos el espíritu revolucionario en esos años consumiendo los mismos libros heroicos –La Joven GuardiaAsí se templó el acero…–, las mismas canciones, los mismos discursos, el verbo encendido y seductor de Fidel Castro, con frases que llegaban más al alma que a la mente con ofertas de un futuro redentor. La misma venda que tapaba los ojos ante los fracasos y el cercenamiento de la libertad en el socialismo.

Seguramente fue esta universalidad la que hizo que el libro tuviera mucha más aceptación fuera de Chile que la esperada por los dialogantes. La que leo es la cuarta edición que por esa aceptación incluye un epílogo latinoamericano.

Mientras leo este libro llega la triste noticia de la muerte de Teodoro Petkoff. Los innumerables recordatorios sobre su importante legado incluyen su influencia en la valiente decisión del Partido Comunista de Venezuela, cuando en el año 1967, como producto de una severa autocrítica se decide a abandonar la lucha armada e insertarse en el camino democrático, decisión que condujo a una ruptura con Fidel Castro, inspirador e impulsor fundamental del camino armado equivocadamente escogido.

No mucho después, en 1968 se produjo otra disidencia, esta vez con la Unión Soviética, al no respaldar la invasión a Checoslovaquia, lo que inspiró el libro de Teodoro Petkoff Checoslovaquia, el socialismo como problema, en el cual marca una distancia importante con la concepciones del socialismo real que poco tiempo después desembocarán en la división del Partido Comunista venezolano y la creación del MAS.

Se trató de una ruptura colectiva, pero no por ello menos dolorosa que la vivida individualmente por Ampuero y Rojas. Un pasaje de la narración de Mauricio Rojas revela el drama de esa ruptura: Su madre con cincuenta años a cuestas, la mayoría de ellos como militante revolucionaria, cuando leyó su tesis de grado de ruptura con la filosofía marxista le recriminó haber destruido su vida al demoler el ideario que la sostenía, es ilustrativo del desgarramiento de descubrir el dogma tanto para aquellos que han podido repensarlo como para los que no han podido reflexionar sobre el mismo.

Sin duda, un libro de importante lectura sobre todo para aquellos que recorrieron el engañoso camino del dogma más elaborado y expandido del siglo XX.