Opinión

El derrumbe institucional

Maritza Izaguirre

Las cifras reflejan el fracaso de una gestión, la caída en la producción de bienes y servicios, la inflación galopante que destruye el poder adquisitivo del salario, el deterioro en la calidad de los servicios responsabilidad de la gestión pública, disminuyen la calidad y nivel de vida de la población. Incrementan los índices de insatisfacción y desagrado ante una administración que ha sido incapaz de gestionar los ingresos fiscales, que por circunstancias especiales recibió como consecuencia de los elevados precios del petróleo.

Duele e indigna cuando comparamos los resultados de esta gestión, con lo alcanzado por las administraciones de buena parte del siglo pasado, que enfrentaron el desafío de atacar los múltiples problemas de una población creciente, carente de servicios básicos, educación de calidad y acceso al empleo y seguridad social, entre otros, para ello los gobiernos de la República Civil, generaron instituciones y organizaciones capaces de mantener y fortalecer, medios de acción que permitieron el ataque frontal, a las enfermedades infecto contagiosas, con éxito reconocidos mundialmente como la erradicación de la malaria, mediante la inversión pública destinada al saneamiento ambiental y el ataque frontal a la eliminación del anófeles. La expansión acelerada de la educación pública, la preocupación por la generación de empleo y la calificación de los recursos humanos, entre otros, permitieron enfrentar el desafío de una población creciente, carente de servicios y que mediante la institucionalización adecuada, genero organizaciones capaces de enfrentar la problemática asociada a la creciente concentración de la población en áreas urbanas, que demandaban servicios tales como agua potable, alcantarillado, electricidad, vivienda, transporte y acceso a la educación, empleo y seguridad social, entre otros.

Mediante el esfuerzo de la inversión pública y la cooperación del sector privado, mejoraron sensiblemente los indicadores de salud y educación, gracias a la presencia de una administración comprometida, instituciones que contaron con personal especializado y gerencia calificada dispuesta asumir  los cambios necesarios para alcanzar metas concretas.

Traducido en la presencia del Estado en áreas sensibles tales como la alimentación y mejoras en la nutrición. Esto permitió que al contar con recursos para la compra de alimentos a precios razonables, la población mejoro sensiblemente la esperanza de vida, la talla y peso de niños y jóvenes.

Logros hoy amenazados por el fracaso de las políticas públicas aplicadas que han conducido a la caída vertiginosa del aparato productivos, disminuyendo sensiblemente la producción agro pecuaria, sustituida mediante la importación de productos a precios de mercado internacional, lo que encarece el bien al consumidor nacional, cuyo ingreso se ha vista afectado por la inflación, lo que ha conducido a una severa crisis alimentaria.

A lo anterior se suman, las fallas en el servicio público, que hoy se ve fuertemente afectado por las deficiencias en la infraestructura, por falta de mantenimiento rutinario, equipos dañados y debilidad en la gerencia y administración de los recursos disponibles, en especial en el caso de la atención sanitaria la falta de personal especializado, el cual emigra ante la falta de oportunidades en el sistema, marcado por la inseguridad y los bajos salarios.

De allí que la mala gestión gubernamental no puede ser achacada a lo que se llamo el fracaso de la cuarta república, la cual tal como lo señalan las estadísticas gestiono con eficiencia los recursos proveniente de la renta petrolera, mejorando sustancialmente la calidad y condiciones de vida de una población que crecía aceleradamente, lo que obligaba a una gestión coordinada para generar empleo, mediante la inversión, la formación de recursos humanos, asegurando un crecimiento sostenido del aparato productivo.

Por lo tanto es urgente el cambio en la gestión pública.