Opinión

Decantamiento y deslinde

Julio César Arreaza

La opinión de

Llegó el tiempo de hablar con la verdad, siempre dura y terrible pero tu mejor amiga, hermana y compañera, ella siempre resulta auténtica, imposible resistirse a ella. Hay que proceder al decantamiento y deslinde dentro de la oposición, a estas alturas inevitable para avanzar. Ya son visibles las costuras de flaqueza humana, falta de grandeza y entrega al país de unos cuantos. No estamos disputando un juego en buena lid con los criollitos, sino enfrentando a una dictadura criminal.

Nos ha costado mucho ponernos de acuerdo para llegar a una estrategia común. Cuando lo hemos logrado se ha dado el triunfo, como el 6 de diciembre de 2015.

En la votación en la AN para declarar persona no grata a Zapatero, quedó claro quién es quién. Este señor dijo que no había que recurrir a una investigación independiente para investigar el asesinato de Fernando Albán, que bastaba con el fiscal espurio designado por la fraudulenta ANC. Calló sobre la ejecución de Oscar Pérez y sus compañeros. Zapatero es un agente del régimen y está mencionado en trastiendas económicas nada transparentes.

Es hora de conformar la nueva dirección política. Los diagnósticos están hechos y son correctos. Sabemos que enfrentamos a un sistema criminal liderado por Cuba que afecta a otras naciones. Pero una cosa es la teoría y otra la práctica. Fallamos en la ejecución de la estrategia. Pongamos allí la atención. Y soltemos el peso muerto de los que andan en otro juego, como los que se arrodillaron al juramentarse ante la prostituyente; quienes hacen más énfasis en la colaboración sin superar nunca el dilema del prisionero. La mejor defensa es el ataque. La nueva dirección política debe ser más precavida, de alguna manera en los momentos cruciales el régimen nos encuentra desarticulados. Llegó la hora de construir ya un referente diferente y prepararnos para el 10 de enero.

Impidamos que las mafias criminales sigan destruyendo conscientemente a la nación, con el feroz control de Cuba. Ya basta con las manidas tretas apaciguadoras de quienes ya sabemos que solo persiguen oxigenar al régimen.

Una sola es la negociación, la que tenga por objetivo su dimisión. Clave es la articulación de fuerzas internas y externas propiciada por una nueva dirección política confiable. Construyamos la ruta para derrotar la dictadura y reponer la democracia. La anterior dirección fracasó al no haber logrado el cambio propuesto.

El impresentable alto mando le abrió el territorio nacional a la guerrilla colombiana, una vergüenza al gentilicio militar la matanza de soldados nuestros. La presencia de la guerrilla en Venezuela es de vieja data, recuérdese que el galáctico le dio beligerancia al considerar que encarnaba un proyecto ideológico. Existe un maridaje con grupos violentos: ELN, pranes y mafias. Crímenes sin castigo, no son su enemigo.

¡No más prisioneros políticos, torturados, asesinados ni exiliados!