Opinión

Curiosidades del Cono Sur

En Brasil, el ex presidente Lula está preso, condenado a 12 años y un mes de cárcel y acaba de ser sentenciado por otros 12 años y 11 meses más, lo que hacen 25 años si esta última decisión judicial es ratificada en segunda instancia. Y tiene abierta otras tres causas por corrupción.

En Argentina, la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner en los próximos días deberá comparecer en dos juicios, en sus instancias orales. Ya ha sido procesada junto con sus cómplices, socios o más precisamente sus subalternos, en una asociación para delinquir y muchas varias cosas más. Está procesada además por traición y tiene otras dos causas abiertas (es difícil llevar las cuentas). Sin embargo, CFK está en libertad y ocupada en la campaña electoral. Las encuestas la ubican arriba si es candidata, para lo cual aparentemente no tiene obstáculos en el camino. Es senadora, goza de fueros y el Senado no ha querido quitárselos.

Si se analizan los hechos de por qué se les juzga se llega a la conclusión de que si a Lula le tocan 25 años, Cristina merecería no menos de 50  (y Maduro ni que hablar). Lula fue una especie de “influencer” VIP, con muchos beneficios de todo tipo, incluso económicos provenientes de las empresas a las que “ayudaba”. Cristina ha sido más: “influencer” y Odebrecht a la vez, digamos. Tenía sus propias empresas, más la caja familiar, sin intermediarios o con  algunos, pero muy de confianza.

Notoriamente, a lo largo de sus vidas, a CFK le ha ido mejor que a Lula. Este, de origen muy humilde, fue obrero, fundó un sindicato, hizo huelgas contra la dictadura, estuvo preso, fundó un partido y llegó a presidente. Aparentemente lo deslumbraron los focos de la fama y se le llenó la cabeza de pajaritos. Se sintió casi Dios, cosa que pasa con el poder.

Lo de Cristina fue más cómodo. Algunas manifestaciones cuando estudiante  y tras casarse con Néstor Kirchner se fueron para el sur y se ocuparon de juntar dinero a costa de la gente más humilde que sufría desalojos y desgracias afines que ellos monetizaban. Coqueteaban con los militares y con la democracia, Kirchner fue gobernador, hizo sus buenos negocios que aún no están aclarados y fueron él y su esposa fanáticos menemistas – “de los mayores adulones que tuve”, dijo el propio Menem–. Por vericuetos de la política Kirchner llegó a ser presidente y después puso a su esposa y murió. Quedó Cristina un poco de rebote, pero ya en el poder mostró uñas quizás más afiladas que las de su marido y las de Lula.

La cuestión es que Lula está preso desde hace casi un año con muchos  por delante. Como que va camino a un cierto olvido. Lo visitan sus más fervientes seguidores y amigos “progresistas” de afuera. Pero “la calle” está en otra cosa. Todo aquello que decían las encuestas, lo que traficaban las redes, lo que contaban los corresponsales y enviados especiales, lo de la “explosión popular” si no era candidato se esfumó. No pasó nada.

CFK en tanto está en carrera, aún. Tres veces procesada, se mofa de la justicia. Se dice que los peronistas no tienen mejor candidato para las elecciones presidenciales de octubre próximo. Puede que le pase como a Lula, pero una de las diferencias a favor de la argentina es que la justicia de su país es más “lenta” que la de Brasil. Además, los sondeos dicen que el tema corrupción no está entre los diez primeros motivos de preocupación argentinos. No hay que descartar para nada, entonces, que CFK sea la próxima  presidente de Argentina. Que le gane a Macri. Imagínense.

Sea lo que sea, hasta ahora la suerte ha sido más amiga de Cristina que de Lula. No quiere decir que este deba estar libre, lo que sorprende es que ella siga suelta.

Lo que habrá que ver  es cómo se comporta la suerte con los argentinos y con los brasileños en general y qué les depara el futuro. Estos ya han tomado un camino  y aquellos lo decidirán en octubre y apenas ahí habrá un horizonte más despejado y se podrá vislumbrar, por lo menos, quiénes, efectivamente, tienen más suerte.