Opinión

Crisis de salud: ¿Tocamos fondo?

A finales del pasado año, cuando ofrecimos el balance relacionado con la  crisis de salud correspondiente a 2016, planteamos que la situación  en Venezuela había entrado en una fase de colapso. Hoy día, después de un poco más de seis meses de 2017, pudiéramos afirmar que dicha crisis tocó fondo, pero con el peligro inminente de que se vuelva aún más grave  y profunda si se llega a consolidar la asamblea nacional constituyente, el mayor fraude constitucional que haya existido en toda nuestra historia. Se comprobó, con absoluta claridad y contundencia, según el resultado de la consulta popular del domingo 16 de julio, el rechazo a esta gran estafa expresado por una inmensa mayoría de venezolanos

Sin embargo, el punto central hoy es ofrecer un nuevo balance de salud cuando nos encontramos en el tercer trimestre del año y ante la tragedia que pudiera  presentarse  si se llega a consolidar esta nefasta ANC. Dicho balance lo pudiéramos resumir de la siguiente forma: la grave escasez de medicamentos e insumos está incidiendo de manera dramática en los pacientes, lo cual ha repercutido en la aparición de complicaciones resultantes de la enfermedad que padecen o en la pérdida de vidas por dicha causa. Pacientes renales han fallecido por irregularidad en el cumplimiento de las hemodiálisis o porque no hay cupo en las unidades de diálisis, así como por fallas de  mantenimiento en estas. Adultos y niños con enfermedades oncológicas también han perdido la vida por la falta absoluta de los  medicamentos  requeridos para cumplir con el ciclo de quimioterapia según el tipo de cáncer que los haya afectado. Pacientes epilépticos han visto cómo sus funciones se deterioran de manera progresiva y rápida por el déficit absoluto de medicamentos antiepilépticos.

En Venezuela no hay insulina, así que las vidas de niños, niñas, adolescentes y adultos con el diagnóstico de diabetes que dependen de ella está en riesgo extremo. Asimismo, hay una falla casi absoluta de medicinas para el control de la tensión arterial, por lo que las complicaciones en dichos pacientes como infartos, hemorragias cerebrales y renales han aumentado de manera notable. Se ha acentuado de manera importante el déficit de medicamentos anti-rechazo de órganos, antirretrovirales, para tratar enfermedades neurológicas y psiquiátricas. Los medicamentos esenciales, en un gran porcentaje, no se consiguen en la red de farmacias. El déficit de ellos se mantiene en 85%.

No obstante esta situación dramática que afecta a pacientes crónicos –la escasez de medicamentos de alto costo se calcula mayor a 90%–, el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales no había realizado hace 15 días los pedidos de estos medicamentos. Hay que destacar que entre la solicitud y la disponibilidad para los pacientes transcurre un tiempo mínimo de 2 meses.

La crisis hospitalaria se ha profundizado aún más en lo que va del año, hasta tal punto que la atención del paciente en los centros públicos se ha deshumanizado por la falta de camas e insumos, incluso de tratamientos fundamentales como es el oxígeno medicinal.

El paciente tiene que llevar prácticamente todos los insumos que necesita para ser atendido, si logra conseguirlos y adquirirlos. Han fallecido pacientes en las Unidades de Terapia Intensiva por fallas de medicamentos y desperfectos técnicos en las máquinas de soporte ventilatorio; además, la falta de cupos en dichas unidades es alarmante. Han aumentado también los casos de desnutrición aguda grave en los niños menores de 5 años, por lo que se ha desplegado una alerta humanitaria al respecto.

Venezuela esta cundida de malaria, la cual se ha extendido a más entidades federales, así como la difteria, marcador inefable del fracaso de la cobertura de vacunación. Sumo a esto último el déficit casi absoluto de medicamentos antimaláricos y vacunas en todo el país.

En conclusión, el balance de salud de los primeros seis meses de este año es estremecedor.  Es indudable que tocamos fondo y mientras más profundo sea el hoyo en donde estamos, más nos costara salir de él. Para los regímenes totalitarios la vida de los ciudadanos está en segundo plano, para ellos lo primero es su proceso político a fin de mantenerse en el poder y esto es lo que quieren al tratar de imponer un Estado comunal o comunista. Es urgente y necesario salir de este sistema totalitario que ha secuestrado a Venezuela, la lucha ciudadana organizada en todas su facetas es válida, la cual debe seguir de manera insistente y sin cansancio. Sin embargo, no debemos caer en la anarquía. Frenar esta ANC es imperativo para la sobrevivencia de todos los venezolanos.