Opinión

Criptomonedas sostenidas por petróleo y gas

En medio de serios problemas financieros que atraviesa Venezuela, la quinta potencia petrolera del mundo, por los obvios malos manejos en su administración política por el socialismo del siglo XXI, el madurismo lanzó una idea poco ortodoxa: iniciar el desarrollo de un sistema de criptomoneda.

Se anunció la creación de una moneda digital, llamada “petro”, idea que viene ya desde hace unos años cuando fue el propio creador de la desgracia venezolana y latinoamericana del socialismo del siglo XXI, Hugo Chávez, quien lanzó la sugerencia.

La moneda digital estaría respaldada por las reservas de oro, gas y diamantes, debidamente certificadas.

Esta moneda digital –como otras qua ya existen en el mundo– sería un medio digital de intercambio.

La criptomoneda nacería como alternativa a la ausencia de dinero de Venezuela que le debe mucho a China y a Rusia y que utilizó –además– ingentes cantidades de petróleo para respaldar tales operaciones financieras.

Anunciaron, desde el régimen de Caracas, que utilizarán como soporte además del petróleo las "reservas certificadas" de oro y diamantes "más de 40 millones de onzas" de oro, y 8.900 toneladas de oro de las reservas totales de Venezuela en este mineral.

Un apunte que nunca debemos olvidar: Venezuela es el país con más reservas de petróleo del planeta (aproximadamente 298.000 millones de barriles, según Energy Information Administration, superando así a reservas de Arabia Saudita, Rusia o Irán y ocho veces más que las de Estados Unidos), sin embargo, al no haber sido bien administrada esa riqueza hoy Venezuela se sume en la pobreza.

Dato para no perder en cuenta a propósito de la criptomoneda: la producción petrolera de Venezuela ha descendido: la Organización de Países Exportadores de Petróleo informó que –con los datos que le suministra el régimen– que en octubre se registró la mayor caída en la producción de crudo de 2017: Venezuela produjo apenas 1.955.000 barriles de petróleo diarios, de los 3,2 millones de bpd que Venezuela producía a finales de la década de los noventa.

Creo que resulta obvio volver a señalar los motivos de la caída de producción de petróleo venezolano: su inestabilidad y autoritarismo político, la ausencia de inversiones privadas que impide la renovación de tecnología y de equipos en la industria manejada con criterios políticos antes que técnicos, y el notorio cambiante modelo económico cuya inflación tan alta impulsa hoy a la creación de una moneda digital, siguiendo un poco el modelo bitcoin que surgió en el año 2009 como primer método digital de transacciones. El bitcoin hoy tiene valor superior –entre las casi 300 monedas digitales que circulan– y es utilizada para hacer transacciones o ser cambiadas por dinero “real”.

Conceptualmente una moneda digital –sustentada por reservas certificadas de petróleo, de gas o de oro– es un mecanismo de transacciones financieras, interno y externo que podría ser manejado como bitcoin en el mercado digital.

En lo cotidiano esta moneda digital –una vez estructurada y bien normada serviría para transacciones, pagos de servicios, supermercados, etc, vía teléfono inteligente e Internet, pero de momento en Venezuela la gente necesita salir del régimen, estabilizarse y empezar a reconstruir el país. La implementación de la moneda va a tomar un tiempo, mucha información y compromiso.

Todas las ideas son buenas siempre y cuando florezcan en escenarios de liberalismo que permita volar y ser innovadores y creativos, pero ninguna idea es buena es escenarios de autoritarismo que limita libertades, que persigue y que atemoriza a ciudadanos.