Opinión

Criminales o idiotas: ¿cuál mal menor?

Considero al padre Luis Ugalde, S.J. como una de las mentes más brillantes de nuestro tiempo. Con admirable sencillez nos ha obsequiado siempre su profundidad. Ha prestado invaluables servicios a nuestra nación, por lo cual no puedo tener sino palabras de reconocimiento y respeto para con él. Sin embargo, en sus más recientes declaraciones sobre la disyuntiva de si inscribir o no candidatos a las regionales, el padre Ugalde nos decía que a veces no había más remedio que escoger entre dos males, y por ello se debe escoger el mal menor. 

He tratado de entender cuál se suponía era la estrategia que tenía en mente la dirigencia opositora cuando realizó la consulta electoral del 16 de julio, frente a la que es ahora su decisión de participar, con su inscripción, en “votaciones regionales” que agenda el actual CNE de la dictadura de Maduro. Este CNE que hizo el llamado al evento “también de votaciones” para la farsa constituyente, se ha fehacientemente demostrado, cometió el descomunal megafraude con 8 millones de fantasmagóricos votos. No tiene consistencia alguna para mí, en tales circunstancias, la respuesta de que no podemos dejarle los espacios vacíos al régimen para que haga sus votaciones y así colme todos los cargos por la abstención de la alternativa democrática. El régimen quedó más claramente deslegitimado que nunca. ¡No lo relegitimemos!

Mi confianza antes renovada en la dirigencia opositora por su decisión de asumir la lucha de protesta ciudadana contra la dictadura y por la gran jugada de llamar el 16 de julio a una consulta popular, dos semanas antes del llamado de Maduro a la megafarsa constituyente del 30 de julio, está ahora francamente disminuida. Aquella consulta del 16J nos colocaba en la utilización correcta de la gran arma ciudadana, el arma electoral, para demostrar y contrastar la razón democrática de poder elegir, en ejercicio ciudadano de nuestros derechos civiles, en una consulta libre de tres interrogantes, convocada por nuestra legítima autoridad: la Asamblea Nacional.

Si lo que se quiere es acudir a votaciones regionales para disputarlas en el terreno de las trampas del régimen, no importa si después te quitan tus atribuciones, te meten preso, te quitan el cargo y el derecho a más participación política, por el tiempo que les venga en gana, entonces entiendo que algunos crean en seguir acudiendo a dichas votaciones controladas por el régimen criminal, porque se cree que no queda más remedio y “es el mal menor”. Pero si el argumento de lo que se quiere es seguir demostrando que estamos en una dictadura, ¡no dejar espacios vacíos! porque todavía queda en alguna parte algo de democracia y de buena fe no creen que eso es convivir con la dictadura (es decir, que quedan idiotas), entonces entiendo esa otra alternativa. En Cuba se hacen votaciones desde hace más de cincuenta años. Lo que sí no estoy de acuerdo es con la manipulación de determinados “dirigentes” que seguro nos ven cara de idiotas a los venezolanos, y con el argumento de que la Asamblea Nacional no va a designar un nuevo CNE porque los meterán presos, como vemos han perseguido a los magistrados del TSJ designados, entonces vayamos a luchar mediante regionales porque así vamos a lograr el cambio de régimen. ¡Eso es claudicar y convivir con la dictadura!

Ahora habrá que esperar ¿a las elecciones regionales en diciembre? ¿Se demostrará así que las harán o no, porque ya nos inscribimos? O que como nosotros aseguramos que las harán, empleando sus trampas para aprovechar seguir disfrazando un poco o legitimando parcialmente su dictadura, con la gran ayuda de los que con ella convivirán y repartirán las migajas de un sistema que avanza hacia su “plan de la patria”. Lo que podría significar otros veinte años más de disfraces, entre momentos de un duro mazo dando y otros ratos de chequera comprando. 

La realidad es que, como efectivamente recomienda el padre Ugalde, no nos queda, “por ahora”, más remedio que optar por el mal menor. Pero que quede claro, no es en mi opinión entre inscribir o no candidatos en una regionales de una dictadura. Para mí el menor mal está entre escoger quedarnos con los criminales que nos gobiernan, junto a los cómplices que convivan con ellos, o  quedarnos por ahora con los idiotas que de buena fe quieren seguir creyendo en algunos de esos dirigentes que, aunque votando por ellos, pero no eligiendo, podremos aunar esfuerzos de lucha para demostrarle a “Raymundo y todo el mundo” que el régimen de Maduro no respeta ni respetará ninguna autoridad que no sea la que ellos mismos pongan y quiten (cualquier parecido con la realidad de la fiscal general de la República,  Luisa Ortega Díaz, ¿será pura casualidad?).

Finalmente, dos diferencias debemos subrayar con fuerza y fe, como tantas veces se nos ha pedido que tengamos: 1) Nuestro alcalde metropolitano, Antonio Ledezma, junto con María Corina Machado, han señalado la inconveniencia de conformarnos con escoger entre criminales o idiotas, y prefirieron optar por un pueblo combativo y en rebeldía no acudiendo a esas regionales y 2) Los militantes de Voluntad Popular que fijaron posición en un comunicado de cuatro párrafos, mencionando cuatro veces el compromiso con el mandato que les dio el pueblo consultado el 16 de julio, muestran su preocupación, por lo que en realidad deben estar preocupados, y es ser fieles al mandato y compromiso con la “voluntad popular” de luchar por su libertad. Es compromiso de la Asamblea Nacional, y por ende de los partidos de la MUD, entre ellos VP con relevante rol protagónico, no defraudar tal compromiso.

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