Opinión

El coraje de encarar: ¿la carreta o el burro?

Queridas hermanas. Queridos hermanos. Todos hijos de nuestra adolorida madre patria venezolana. ¡Me dirijo a todos! desde éstas humildes letras que, gracias a la resistencia de El Nacional, aún puedo comunicarles. Lo hago en esta ocasión pidiéndoles su máxima atención y, si así lo consideran acertado, aunar esfuerzos para dar también la máxima difusión, a los conceptos a continuación emitidos.

Los objetivos y métodos de nuestra lucha por Venezuela tienen que, a todo evento, mantener los principios y valores por los que precisamente luchamos. Estos últimos días he visto con horror la putrefacta cosecha de estos años de traición, del morbo de la corrupción desenfrenada y su transmutación en una serie de irreflexivas actuaciones. Transmitidas a través de las redes sociales, aparecen personas que en todo lugar del mundo increpan, no solo a los propios personeros de dicha alta traición y corrupción, sino que también atacan a familiares directos (hijas, hijos y otros parientes) de la cómplice trama criminal que el régimen continuista y narcocorrupto implantó en nuestro país; a lo largo de dieciocho años de maldad criminal chavista-madurista.

El inminente triunfo de nuestro movimiento libertario debe prefigurar clara evidencia, desde esta actual heroica etapa de lucha en las calles de nuestra Venezuela, y también fuera de ella, de una conciencia superior que derrote también ese infructuoso esfuerzo de estos criminales por convertirnos en prisioneros de esos sentimientos de odio y de venganza, que se pretenden sembrar en nosotros. La justicia, que sin duda alguna los alcanzará en su momento específico, debe estar signada por un profundo sentido humano de reparación de los gravísimos daños que le han ocasionado a la nación toda, y en particular a los familiares de víctimas fatales, mal heridas, y/o torturadas, ocasionadas por los esbirros al servicio de su cruel dictadura. Comprender y repudiar, con apego a una comisión de la verdad será necesario. En el aquí y el ahora la denuncia oportuna sobre bienes procedentes del delito para que sean congelados y pueda recuperarse, en alguna medida, dirigir su valor monetario hacia causas de la propia sanción, atención al problema y reconstrucción del país.

El coraje de la magnanimidad no puede ser confundido nunca con la ingenuidad, ni con la debilidad. Muy por el contrario, se muestra débil y hasta cobarde, aquel que presentando una posición de mayoritario perseguidor improvisado, de algún responsable de delito, pueda degenerar en acción de violencia abusiva, ante dicho trasgresor de la sociedad, convirtiéndose así, de alguna manera, en parte de lo que se odia o se repudia. ¡Es preciso organizarse bien para actuar bien! Organizar la precisa denuncia y el eficaz procedimiento al respecto.

El coraje de encarar el falso dilema de una emocionalidad desbordada, y de si se pone o no la carreta delante del burro, requiere de todos nosotros un esfuerzo tenaz por no perder la cabeza frente a los que son nuestros objetivos prioritarios; así como los tiempos y métodos adecuados para alcanzarlos: 1) Recuperar la libertad. 2) Recomponer Alto Mando Militar. 3) Iniciar inmediatamente reordenación de Poderes Públicos, con nuevo Poder Ciudadano (con nueva Defensoría del Pueblo y nueva Contraloría). 4) Nuevos magistrados Sala Constitucional del TSJ. 5) Nuevo CNE.

Nuestras fuerzas democráticas actuales de retaguardia deben estar enfocadas a dar asistencia a la lucha, y a la comunicación directa hacia los actores para que apoyen el fin de la dictadura. Nótese el importantísimo efecto que ha tenido el pronunciamiento de la Fiscal General de la República, por ejemplo. Amén de otros anteriores casos como los del magistrado Aponte Aponte y el ex-gobernador de Aragua, Isea. La ayuda humanitaria hacia los afectados, y la exigencia a familiares y amigos dentro de las Fuerzas Armadas para que den ¡su vuelta a la patria! e inicien su recuperación como institución, con orgullo como “ejercito forjado de libertades” al servicio de la república, y con nuestra actual constitución como mandato, es una prioridad en estos momentos.

Hoy todos, bajo la dirección de nuestra Asamblea Nacional y las organizaciones partidistas integradas en la MUD, con el aporte de nuestras organizaciones no gubernamentales de la sociedad democrática, venceremos con coraje el falso dilema ¡poniendo siempre el burro por delante! Ya de la carreta, y de todos los demás problemas, nos ocuparemos oportuna y eficazmente. Para ello hemos tenido dieciocho años de preparación que, bajo mucho dolor, también permitió la siembra de una conciencia superior, para enfrentar la maldad criminal y poder reconstruir: ¡una mejor Venezuela para todos!

fundacionvenezuelasigloxxi@gmail.com

1) Recuperar la libertad venciendo a la dictadura. 2) Establecer una nueva y mejor democracia, que se inicia en lo inmediato mediante la reordenación de los poderes públicos (un nuevo Poder Ciudadano, con verdadera Defensoría del Pueblo y Contraloría General de la República), designación de nuevos magistrados en la Sala Constitucional

 TSJ- Poder judicial y u nuevo CNE). Todo ello puede hacerse, como lo establece la constitución mediante la presidencia transitoria de la república del actual Presidente de la Asamblea Nacional, y de la propia Asamblea Nacional, respetando los diputados integrantes de ésta pertenecientes al chavismo.