Opinión

En construcción

Conviene volver a los maestros en instantes de conmoción. Venezuela lo reclama.

José Luis Guerín plantea una forma de hacer cine desde la austeridad, el ascetismo y la comprensión del estado social. Establece una serie de dilemas y dicotomías para asentar su propuesta estética.

Con ocasión del Festival de España presentamos En construcción, obra de madurez y consagración del mencionado autor que consiguió el Premio Especial del Jurado en el certamen de San Sebastián de 2001.

Logró conquistar un puesto de honor en la taquilla de su país. Inauguró un período de bonanza y expansión para la técnica del registro de la realidad con un punto de vista. Le han dedicado innumerables estudios, crónicas y análisis.

José Luis Guerín ha recorrido el globo explicando la magia de su pieza sobre el proceso de gentrificación del famoso barrio chino de Barcelona.

El filme recupera la vigencia, a propósito de los sucesos acontecidos en Cataluña. A su manera, el director anticipó la grieta y la fractura del tejido ibérico, exponiendo las enormes brechas económicas y urbanas de sus coterráneos. 

Ante el problema, el realizador opta por desarrollar una escritura de la observación, el respeto a la diversidad, la democratización de las miradas, la polifonía de voces, el equilibrio y la generación de situaciones humanas.

El largometraje siempre cuenta con la complicidad de los protagonistas de la historia. El proceso de construir la no ficción involucra a los personajes en la elaboración conjunta del relato.

La cámara ennoblece a cada integrante del reparto coral, independientemente de su estatus, condición u origen. El lente evapora la corriente tóxica de los estereotipos. La fotografía, por tanto, centra el foco en el discurrir de la vida, las oportunidades del encuentro casual, los diálogos y las conversaciones informales.

La espontaneidad y la verosimilitud surgen del compromiso antropológico por entender en lugar de condenar, satanizar, cosificar y explotar al otro. Son reglas del periodismo de investigación, violadas por la represión y la censura del chavismo. En consecuencia, valoramos el hecho de honrarlas en el trabajo audiovisual de José Luis Guerín, discípulo de John Ford, Kiarostami, Erice y Buñuel.

A través de encuadres influidos por Ozu, En construcción dignifica a indigentes, arquitectos, ingenieros, ancianos, mendigos, empresarios y obreros por igual. Encuentro la misma buena voluntad en el emocionante documental de Saura La Jota, exhibido durante el ciclo de la madre patria. Descubro una intención similar en las demás películas de la selección oficial.

Tarde para la iraFelices 140, Mi gran nocheQue Dios nos perdone y El rey tuerto visibilizan conflictos y polarizaciones, asuntos generales y particulares, temas públicos e íntimos, sin renunciar a la idea y el reto de interpretar el contexto en busca de respuestas a las interrogantes de la contemporaneidad.

España atraviesa por una coyuntura, según la muestra referida, pero goza de una salud envidiable en su industria para superar la crisis. Tomemos el ejemplo en casa.

Así compartimos la opinión de José Luis Guerín de responderle a la cinefilia superficial, conformista y decorativa, aprovechando al séptimo arte como una vía de reflexión y una ventana al conocimiento.

Narremos, contemos y regresemos a la poesía de las costumbres, de la cotidianidad, de los ánimos y pesares de la gente. Hay esperanza.