Opinión

Confesión abierta (ocaso rojo)

El deleznable bloqueo a CNN en español muestra a gritos la desesperación del régimen tapa perico. No olvidemos a los sobrinitos. Tampoco podemos olvidar que la decisión gubernamental de no hacer elecciones obedece a la certeza absoluta de que van a perder por paliza. Los asesores comunicacionales de Conatel, ideológicamente vinculados a Goebbels, políticamente sujetos a los cabecillas de la mafia gobernante y espiritualmente servidores de Satanás, creen que cerrando otro canal nuestra gente va a salir en desbandada a besarle los pies a la señora esta que trabaja en la Cancillería y a vestirse de rojo intenso para apoyar al susodicho. Todo lo contrario, Villegas. Este atropello a la razón, como dice el tango, es un oportuno detonante para congregar fuerzas contra la censura y el terrorismo de Estado, cosas que comienzan a dar risa por lo evidentes y chaborras.

Las cadenas presidenciales, que sí deberían ser controladas o, al menos decentemente supervisadas por alguien que diga hasta qué punto mentir y les enseñe las palabras coherencia y sentido común, deben dejar de ser populistas hasta el ridículo.

Lo importante es que la MUD y la tercera opción que anda en proceso tienen que entender la necesidad de cohesionarse y salir a la calle, constitucionalmente, claro. La fuerza armada, ante la presión interna y el hostigamiento internacional, incluyendo la aplicación de la Carta Democrática, la cual ya no tiene otra opción que ser accionada del modo más rápido y efectivo, se verá obligada a presionar a sus cómplices (gobierno, TSJ y principalmente el CNE) para realizar elecciones. Lo otro es caos.

El bloqueo a CNN me recuerda el concepto popular de Chacumbele. No será sencillo, pero tenemos que penetrar las grietas que evidencia la dictadura. Ellos mismos se abrieron un boquete por su vocación autoritaria. Cosecharán lo que han sembrado, al fin y al cabo no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes, o sea, se terminó el tiempo de Chúo o Polar. Llegó el tiempo de Chúo y Polar. Quien tenga ojos que vea.