Opinión

Ceguera

Alfredo Cedeño

Se calcula que una cuarta parte de la población mundial padece de miopía, defecto del aparato visual que impide enfocar bien los objetos lejanos. Ello se traduce en un déficit de la agudeza visual, que puede llevar a padecer dolores de cabeza, o sufrir  estrabismo, entre otras posibles consecuencias. Es habitual el gesto de ojos fruncidos en aquellas personas que sufren de esta condición, al entrecerrar los parpados tratan de enfocar adecuadamente lo que ven. Es una condición que con el uso de lentes adecuados, o en algunos casos mediante intervención quirúrgica, se corrige. 

El habitual desparpajo popular ha bautizado como "cegatos" a los miopes. También se ha empleado el término para describir a todos aquellos que no saben, o no pueden, tener una visión amplia y detallada "más allá de sus narices". En los últimos tiempos, Venezuela parece haberse convertido en una potencia mundial de la miopía, la ceguera se ha extendido de manera aparentemente incontrolable; ya se puede catalogar de problema de salud pública, y mental.

La visión corta roja es proverbial, no pueden ver más allá de la cifra hasta donde van a abultar los contratos para engrosar sus cuentas; tampoco pueden ver el descontento que recorre transversalmente el país, sin excluir de ello al estamento militar y de lo cual varios articulistas hemos hecho referencia. Por eso vimos las caras largas y desconcertadas del bigote bailarín, así como de todo su combo, luego de la incursión del capitán Juan Carlos Caguaripano en el fuerte Paramacay de Valencia, este domingo 6 de agosto. Tarea limpia la del oficial rebelde, entró, agarró el parque, y salió sin que le vieran ni la sombra.

El caso de Caguaripano Scott también puso en evidencia la corta, cortísima, visión de quienes supuestamente adversan a los asnos rojos, ese adefesio cada vez más auto desprestigiado que llaman MUD, quienes saltaron a hablar de "falso positivo" con ojos fruncidos, tonos doctorales y voces impostadas de conocedores de la inmortalidad del cangrejo. Me imagino que ya hay muchos ensayando su mejor arrugada de ojos para desdeñar las próximas acciones de Caguaripano y su grupo.

Mientras todo esto pasa, Leopoldo y Ledezma siguen a la deriva, sus carceleros los sumergen en el infierno cada vez que les da la gana y el sindicato opositor sigue en Babia salivando ante unas elecciones regionales que se volverán agua de borraja ante la malhadada Asamblea Nacional Constituyente a la que no se enfrentó, ni se impidió de realizar.

La miopía ha llegado a tales niveles que se empeñan en confrontar de manera democrática a quienes no creen en dichas formas. Los cegatos pululan a su antojo, por lo visto aspiran a sacarnos los ojos para que en el país de los ciegos los miopes terminen por ser los reyes. Venezuela no se merece tanta vesania.

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