Opinión

El carnicero y su banquete

Regresando de su viaje, después de haber hipotecado y entregado aún más el país a los chinos, Nicolás, con los bolsillos llenos, se dio el lujo de hacer una parada en Estambul para degustar de un banquete que, sin duda alguna, desató la ira de una nación sometida a la hambruna.

En el lujoso restaurante Salt Bae, el sonido de los afilados cuchillos que cortaban un grueso y delicioso trozo de carne para complacer a un tirano, enfrentaba el ruido en los ya vacíos estómagos de los miles de venezolanos que se acuestan sin comer. Los cortos videos que fueron subidos (y borrados después de la crítica) a la cuenta personal de Instagram del chef turco Nusret Gökçe, se podía apreciar la soberbia del usurpador, quien vestía un lujoso traje negro y exhibía un reloj de oro, sin menospreciar a “la primera combatiente”, que nos sorprendió con su nuevo look y no dejó pasar desapercibido sus lujosas prendas.

Así como era rebanado ese suculento trozo de carne, son rebanados nuestros derechos y nuestras oportunidades. Ese banquete millonario en Turquía forma parte de uno de los muchos derroches de la revolución del siglo XXI y sus máximos representantes, que a su vez critican, condenan, roban y someten a quienes con mucho trabajo lograron en algún momento darse estos excéntricos lujos.

No obstante, el circo en este famoso restaurante continuó. Después de manducarse con nuestro dinero, las escenas filmadas no son más que una burla hacia nuestro pueblo, los lujos jamás escasearon, incluso hasta habanos con el nombre del tirano pudieron ser apreciados. Con esbirros armados sonrientes en cada esquina, la seguridad no parecía que estuvieran custodiando a un presidente, sino a un mafioso con deudas ante la justicia.

Si esto que vimos en Estambul nos indignó, no quiero imaginar lo que hacen cuando no son filmados en sus extravagantes fiestas, reuniones y demás. El derroche y la corrupción por parte de estos comunistas no tienen límites, pues mientras sus lujos son exhibidos como un logro personal, el pueblo es víctima, ya que son pocas las oportunidades de progresar en un país saqueado.

Como es bien sabido, estos comunistas no tienen conciencia ni les interesa lo que pasa en los hogares venezolanos, la proteína animal que desató la polémica escasea en el país y ellos lo saben. Al ciudadano de a pie le es imposible degustar lo que antes era una tradición familiar, tal es el caso de las parrilladas todos los días domingo. Hoy por hoy, lo que vemos en las carnicerías son mostradores vacíos, cuando la carne llega es casi imposible de comprar para unos por el precio; por otro lado, quienes aún pueden adquirir esta proteína ya no lo hacen con la misma frecuencia. Estamos hablando de que un venezolano al mes consume menos de 1 kg de carne.

La desnutrición en los hospitales cada vez es mayor y los ríos de venezolanos que inundan las fronteras para huir del hambre no tiene fin. Mientras más pasen los días, más perpetuados en el poder estarán. La tiranía seguirá negociando y entregando nuestras tierras a cambio de dinero para mantenerse en el poder. Hay que destacar que los chinos invertirán en los campos petroleros y campos mineros que el régimen les regaló. Todo lo que produzcan será de ellos, los empleados, por supuesto que también los traerán.

¿Vamos a esperar a que terminen de saquear nuestra nación o reaccionamos ya?