Opinión

Al calor de la butaca: Tragedias íntimas

Con ocasión de celebrar 45 años de vida artística (cumplidos el pasado lunes 11 de diciembre), el Taller Experimental de Teatro lo conmemora representando Acto Cultural de José Ignacio Cabrujas. Desde su sede ubicada en el sótano de la iglesia San Pedro en Los Chaguaramos, el Teatro Luis Peraza alberga a una de las más antiguas agrupaciones de la escena venezolana, desde un espacio que ha servido como centro de difusión y formación, bajo la conducción del actor y director Guillermo Díaz Yuma.

Publicada por Cabrujas en 1976, Acto Cultural se ha convertido en una de las más importantes piezas de su dramaturgia, compuesta por un total de 9 obras, publicadas por el autor nacido en Caracas en 1937 y fallecido en Margarita en 1995. Más vigente que nunca, el escritor establece en ella un paralelismo histórico, entre la llegada de Cristóbal Colón a América y la vida de un grupo de personas, miembros de “la Sociedad Luis Pasteur, antes Sociedad Heredia, para el fomento de las artes, las ciencias y las industrias de San Rafael de Ejido”, quienes tratan de representar en escena tan histórico suceso, frente a una audiencia que será además testigo de sus miserias personales, que como reflejo de toda una sociedad saldrán a relucir en el transcurso de la representación.

Llevada a escena por primera vez el 5 de agosto de 1976, en la ya desaparecida sala Juana Sujo de Las Palmas, sede de El Nuevo Grupo, la obra contó con las actuaciones de María Cristina Lozada, Perla Vonasek, Tania Sarabia, Rafael Briceño, Fausto Verdial y Walter Berutti, quienes dirigidos por el propio Cabrujas dieron vida a Herminia Briceño (viuda de Petit), Antonietta Parissi, Purificación Chocano, Amadeo Mier, Cosme Paraima y Francisco Xavier de Dios, respectivamente.

En esta ocasión son Lya Bonilla, Jariana Armas, Larisa González, Carlos Sánchez Torrealba, Dixon Da Costa y Joe Justiniano (alternado con Héctor Castro), quienes interpretan a tan recordados personajes en un montaje que se estrenó el pasado 8 de diciembre y se presentará en una primera temporada, hasta este próximo domingo 17.

La puesta en escena de Yuma se vale de sencillos elementos escenográficos y del talento de sus actores para recrear esta historia de encuentros y desencuentros, entre la recreación del viaje de un aventurero que vino desde el otro lado del océano a descubrir (e invadir) una hasta entonces lejana y desconocida tierra, llegando con su representación a una pequeña población del estado Mérida, donde nada ocurre, donde la realidad parece haberse detenido en el tiempo y donde pasan los años repitiéndose las mismas y banales cosas que les atrapan en su rutina diaria.

“Pasa que soy estítico, Cosme. Una verdadera tragedia íntima", le confiesa Amadeo a Cosme en un determinado momento de la obra. Desde su minuto de silencio inicial, entre solemnidades y posturas impuestas, combinadas con sus personales tragicomedias, llegamos hasta el abandono final de la escena por parte de sus personajes, sin posibilidad de retorno, enfrentando al espectador a su realidad, dejándonos el eco del texto escrito por Cabrujas, siempre vigente y siempre presente.