Opinión

Al calor de la butaca: Al revés

De alta es uno de los tres textos venezolanos que con carácter de estreno se presentan en el tercer Festival de Jóvenes Directores, actualmente en desarrollo en la sala Espacio Plural del Trasnocho Cultural.

Escrita por el dramaturgo Elio Palencia, la obra explora un conjunto de relaciones personales alrededor de uno de sus protagonistas, hospitalizado tras un intento de suicidio. Dirigida por el también actor Juan Bautista, que debuta con la realización con este trabajo, cuenta en su elenco con Fernando Azpúrua, Irving Gutiérrez, Omar Lugo y Shakti Maal, acompañados de Rosana Mottorola y Nerea Fernández.

Además de actor, Elio Palencia (Maracay, 1963) se ha destacado como libretista y guionista de televisión, desarrollando incluso una amplia e interesante trayectoria en el campo de la escritura teatral. Desde Detrás de la avenida (1988), su producción ha sumado a la fecha más de 20 textos, entre los que destacan Habitación independiente para un hombre soloLa quinta Dayana (llevada al cine en el año 2010 por Eduardo Barberena con el título de Cheila, una casa pa' maita), Arráncame la vida y Penitentes, entre otras, hasta llegar a sus más recientes trabajos: Aru, amante de las mujeres y Donde caerme viva, con la que obtuvo el Premio de Dramaturgia Isaac Chocrón 2016.

Ese enfrentamiento entre la pasión y la razón, que suele estar presente de alguna manera en el universo teatral de su obra, se refleja igualmente en De alta. Relaciones diversas se cruzan entre sus personajes, confrontándolos con sentimientos de amor y desamor que convergen constantemente en sus complejas personalidades, para debatirse entre miedos y prejuicios en una continua búsqueda de la felicidad. Atrapados en la cápsula que supone el entorno de la habitación hospitalaria donde se recupera el único de ellos que sufre de una limitación física, es precisamente lo emocional el aspecto al cual deberán prestarle mayor atención y del que no lograrán fácilmente la sanación requerida para ser dados de alta, dejando cicatrices y heridas aún por curar. 

Sin duda un texto de grandes sutilezas y detalles que Juan Bautista decide como realizador trabajar al revés, cambiando su estructura para presentarla desde el final hasta su inicio, terminando con lo que sería el comienzo de la pieza escrita por Palencia. Hay que resaltar el mérito de presentar una propuesta innovadora en su puesta en escena, a pesar de no quedar totalmente pulidos los saltos que va dando para engranar su estructura narrativa. Destaca, sin embargo, el riesgo asumido al presentarla de esta forma, manteniendo el sentido y la fuerza de la obra original.

De su elenco, sobresale Shakti Maal, quien asume con frescura y desparpajo su personaje. Fernando Azpúrua cumple como Diego, el suicida frustrado, mientras que Irving Gutiérrez y Omar Lugo lucen desaprovechados en sus trabajos como profesor y padre de Diego, respectivamente. En definitiva, un destacado trabajo que aprovecha la calidad del texto abordado para ofrecernos un montaje fresco que, a pesar de sus imperfecciones, logra conmover al espectador.