Opinión

Al calor de la butaca: Cumpleaños no feliz

Con Villa dolorosa, de la alemana Rebekka Kricheldorf, culminó el domingo en La Caja de Fósforos el primer Festival de Dramaturgia Europea. Un total de 6 obras, representando igual número de países, fueron escenificadas entre los meses de agosto y noviembre en la sede de la agrupación, en la Concha Acústica de Bello Monte.

Nacida en Friburgo de Brisgovia en 1974, Rebekka Kricheldorf constituye una de las más destacadas voces de la nueva dramaturgia alemana. De su autoría es Villa dolorosa, texto basado en la pieza teatral Tres hermanas de Antón Chéjov y representado por primera vez en su país de origen en el año 2009. La obra surge como una tragicomedia contemporánea que le permite a su autora reflexionar sobre la generación a la cual pertenece.

En ambas obras, Irina, Masha y Olga son los nombres de las tres hermanas que comparten vivienda con Andréi, su único hermano. Mientras que la de Chéjov transcurría en una casa rural de la Rusia de principios del siglo pasado, la de Kricheldorf tiene lugar en la Alemania reciente, donde los hermanos comparten vivienda en una villa en ruinas, subsistiendo con los restos de una fortuna económica que paulatinamente va desapareciendo.

Una educación elitista recibida por parte de padres intelectuales, junto con una actitud arrogante y la cotidianidad de una vida tediosa, aísla a las hermanas de su entorno, impidiéndoles salir de la inercia en la que se encuentran atrapadas para poder eventualmente emprender proyectos personales.

A lo largo de 2 años, en tres cumpleaños sucesivos de Irina, la menor de las hermanas, se hará evidente el declive personal de las mujeres, en contraste con la llegada de Janine, la joven de clase baja, pareja de Andréi, quien se instala en la casa alterando a las hermanas con su presencia y con la de los sucesivos sobrinos que irán naciendo.

Obra de texto y actores, Orlando Arocha logra combinar acertadamente estos elementos, aprovechando el talento y la capacidad interpretativa de Ana Melo, Valentina Garrido y Marielena González, quienes asumen como una verdadera “prueba de fuerza” los personajes de Irina, Masha y Olga Freudenbach respectivamente, sobresaliendo en tan compleja aproximación.

El grupo de intérpretes se completa con los igualmente destacados trabajos de Mary Duartte como Janine, Aitor Aguirre como Andréi y Daniel Jiménez como Jorge. Betty Pérez Hatten y Luis Javier Jiménez tienen una participación especial de carácter principalmente vocal en sus respectivas condiciones de soprano y tenor.

La asistencia de dirección fue encomendada a María Fernanda Bistoché, mientras que la escenografía fue elaborada por Ricardo Morales, el vestuario de Raquel Ríos y la iluminación diseñada por David Blanco. La producción de campo estuvo a cargo de Luis Ernesto Rodríguez.

Tras esta obra, la Caja de Fósforos entra en un incierto receso como producto de la situación que afecta el espacio en el cual han venido desarrollando una de las más destacadas labores de la escena teatral caraqueña de los últimos años. Confiamos en que ello pueda resolverse de forma satisfactoria para poder continuar a partir de 2018 con tan meritoria labor.