Opinión

Al calor de la butaca: 33 años después

Publicada en 1949, Nineteen Eighty-Four, título original de la obra escrita por George Orwell popularizada como 1984, es una novela de ciencia ficción social, también catalogada como de ficción distópica, la cual recreaba una sociedad futurista, la de Oceanía, en una ciudad de Londres proyectada 35 años hacia el futuro desde el momento de su publicación.

Nacido como Eric Arthur Blair, el 25 de junio de 1903 en Motihari –para entonces colonia británica en la India–, fue un destacado periodista y escritor conocido como George Orwell, el seudónimo con el que firmaba sus textos. Próximo a los conflictos coloniales en Birmania durante su juventud y al totalitarismo nazi y estalinista en su vida adulta, participó además activamente en la Guerra Civil española, entre finales de 1936 y principios de 1937. Falleció el 21 de enero de 1950 como consecuencia de la tuberculosis que le mantuvo afectado los últimos tres años de su vida.

68 años después de su aparición y a 33 años de ese 1984 imaginado por Orwell, Aníbal Cova decide realizar una adaptación teatral de la novela, para dirigirla junto con Abel García. El resultado es un montaje actualmente en cartelera en el Espacio Plural del Trasnocho Cultural, donde se ha venido presentando con gran éxito, al punto de pasar a partir del próximo viernes 27 de octubre a la sala de teatro del mismo centro cultural.

La puesta en escena de Cova y García se vale de un elemento escenográfico frontal, producido por Ángel Pájaro, que permite a través de diversas aberturas y elementos recrear espacios a través de los cuales transcurre su acción. En su panel central, a manera de gran pantalla, la proyección de un video por momentos como noticiero y en otros instantes como presencia inquisidora pendiente de lo que ocurre en la vida de los habitantes de la sociedad de Oceanía, se convierte desde la figura de la actriz Carolina Torres como su narradora en elemento protagónico de la historia.

Un sobrio vestuario a cargo Raquel Ríos nos ubica en un espacio atemporal, en el que los personajes interpretados por Elvis Chaveinte, Antonio Delli, María Alesia Machado, José Francisco Silva, Jhonny Rivas Pulido, Abilio Torres, Sandra Yajure (sustituida en ocasiones por Valentina Garrido) y Santiago Osuna se mueven bajo la observación de ese omnipresente y vigilante poder que les domina.

Sobresaliente el trabajo de Elvis Chaveinte como Winston Smith, empleado del Ministerio de la Verdad quien, desde la reescritura de la historia que debe hacer por su trabajo, se va percatando de la falsedad en el manejo de la información por parte del Partido Único. Su actuación, matizada con gestos, posturas y detalles corporales, debe estar sin duda entre las más destacadas de la escena teatral venezolana del año.

Una obra necesaria, que nos perturba en su vigencia, y cuya esencia es captada de manera efectiva en este trabajo a cargo de la agrupación teatral Dram-On, presente en cartelera hasta mediados del mes de diciembre.