Opinión

Al calor de la butaca: Un acto de furia

La empresa perdona un momento de locura es una de las obras fundamentales de nuestra dramaturgia venezolana. Fue escrita por Rodolfo Santana (1944-2012) en 1974 y estrenada ese mismo año en la Sala de Conciertos de la Universidad Central de Venezuela.

En 1978 fue objeto de una adaptación cinematográfica, dirigida por Mauricio Wallerstein, sobre un guion escrito por el propio realizador en conjunto con Santana, y protagonizada por Simón Díaz, Eva Mondolfi, Asdrúbal Meléndez y Arturo Calderón, entre otros.

Durante la década de los ochenta se le recuerda en nuestro país por el montaje que durante muchos años protagonizara el actor Freddy Pereira, primero junto con una debutante Carlota Sosa y luego Dalila Colombo, con quien se mantuvo en escena durante 8 años, incluyendo representaciones en Puerto Rico, República Dominicana, España e Inglaterra.

Samuel Medina participa con esta pieza en el Festival de Jóvenes Directores del Trasnocho Cultural, siendo la séptima y última de las propuestas que se presentarán en la edición de este año. Djamil Hassir y Patty Oliveros interpretan respectivamente a Orlando Núñez y a la psicóloga, en el encuentro que ambos sostendrán para evaluar el por qué del comportamiento agresivo del obrero, tras el incidente generado por un repentino colapso nervioso.

La empresa perdona un momento de locura surge como lectura del momento político por el que atravesaba nuestro país, en particular durante los primeros gobiernos de Rafael Caldera (1969-1974) y Carlos Andrés Pérez (1974-1979), que obligó a fijar una mirada dramatúrgica hacia el entorno social de la época, surgiendo un legado teatral de cierto compromiso político.

Orlando Núñez es un miembro de la clase obrera que emigró de la provincia a la capital, teniendo que enfrentar las dificultades propias de esa situación en un ambiente de pobreza. Durante la entrevista a la que es sometido revela detalles de su vida que nos permitirán conocer lo duro de su existencia.

La propuesta de Samuel Medina se vale de una sencilla pero efectiva escenografía realizada por Oscar Salomón, para destacar el trabajo de sus intérpretes, quienes desde el consultorio de la psicóloga irán hurgando en la vida del obrero hasta enfrentarle con la decisión final planteada por la directiva de la fábrica.

Djamil Hassir logra ofrecer un conmovedor retrato del protagonista acompañado de Patty Oliveros, quien da la réplica adecuada como la psicóloga que permite ese viaje en el recuerdo que lleva a Orlando a enfrentar su vida –desde el pasado hasta el presente– dedicada en lo profesional a un trabajo manual que hasta el momento de la crisis había realizado de forma ejemplar durante más de 20 años.

La empresa perdona un momento de locura se estará presentando en la sala Espacio Plural del Trasnocho hasta el próximo domingo. Tras esa última función se conocerán los nombres de las dos obras ganadoras de esta nueva edición del festival, que serán representadas en temporada regular tanto en la sala Espacio Plural del Trasnocho Cultural como en la sala La Viga del Centro Cultural Chacao.