Opinión

Ni callar ni otorgar

Alfredo Cedeño

La opinión de

El que calla otorga, refiere la sabiduría popular. ¿La algarabienta dirigencia opositora merece que se le otorgue algo? Salvo contadísimas excepciones no merecen ni agua, por eso es que no podemos callar ante ellos y seguirles exigiendo claridad, honestidad y compromiso. No cesan de convocar a unas elecciones que bien sabemos todos cómo van a terminar, el gobierno está tan claro en ello que ya ni se ocupan de simular respeto a las apariencias. ¿O creen que lo de la Federación de Centros Universitarios de la Universidad de Carabobo no es una clara declaración de principios de que aquí se hace lo que sale del forro de sus rojas voluntades?

Para quienes no están al tanto de lo que allí pasó, resumo: la comunidad de la Universidad de Carabobo escogió a Marlon Díaz como presidente del organismo estudiantil, y una comparsa de “jueces” decidió que no, que la presidencia le correspondía a la “bachillera” Jessica Díaz, quien rauda y expedita apareció con sus lentecitos de Hormiga Atómica y su cabellera a lo “fosforito” Valera exigiendo respeto a su condición de primera mandataria estudiantil. ¡Es que los juntas a todos y no sale ni un cuartillo que sirva!

Todos, por lo visto, buscan emular a ese fardo de refranes que pasea su embojotada anatomía por los muy contados escenarios donde puede acudir a escenificar sus óperas bufas. Y ya que de refranes escribo me viene aquel de: ¿Quieres conocer a Pablito?, dale un carguito. Al mencionado ser le dieron un cargote y estamos conociendo a plenitud las habilidades de Gofiote. Ese mismo al que, aseguran mientras se desgañitan con fervor misionero, se sacará con unas elecciones que estarán bajo la supervisión de doña Tibisay. Y la reacción más pervertida de este momento nada gracioso es que quienes hemos denunciado semejante despropósito somos acusados de “colaboracionistas” del régimen. ¿Son cretinos o están entrenando? Por lo visto llegamos a un punto en el que los conejos persiguen las escopetas.

Mientras tanto, y como quien no quiere la cosa, se juega a dejar caer en el olvido los asesinatos de Oscar Pérez, Fernando Albán, Juan Pablo Pernalete, Neomar Lander, Jorge Tortoza y paremos de contar. También se juega a sepultar el escándalo de Andrade, Gorrín y sus comparsas de la burguesía rojita. Similar trato dan al reparto del territorio nacional entre las pandillas chinas, rusas, turcas y cuanto bicho de uña pueda existir. Un teatro de marionetas peorras que pretenden aplaudamos con fervor patrio, mientras todos ellos, rojos y azules, siguen en su juego macabro de ejercer el poder. ¡Y nos exigen silencio!

       

© Alfredo Cedeño

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