Opinión

Al cabo que ni quería

La política en Venezuela, y sobre todo la oficial del régimen de Maduro, parece se ha convertido en una comedia, y realmente es una tragedia. En días recientes en el marco de la Cumbre de las Américas donde la gran mayoría de los países se ha pronunciado en contra de la situación actual de Venezuela, llegando al punto de retirar la invitación o no permitir la presencia de Nicolás en la misma, ya que el rechazo a la crisis que vive nuestra nación es inaceptable al mundo, dado que la potencialidad y recursos con que contamos no justifica lo que sucede; esta situación es solo comparable a naciones que han vivido una guerra o un desastre natural de proporciones dantescas. El dictador Maduro, luego de sus acostumbradas bravuconadas de micrófono, luego de vociferar: “Llueva, truene o relampaguee, asistiré”, dice que no va a asistir a la cumbre, alegando que prefiere conmemorar los hechos (lamentables) de 2002, cuando él fue uno de los pistoleros del puente Llaguno, esto me trae el recuerdo de aquella frase del famoso comediante mexicano Chespirito: “Al cabo que ni quería”, la cual solía decía cuando no le daban algo que él quería, solo esto le faltó decir a Maduro para completar su ridiculez.

Pero también ha habido dentro de la oposición partícipes de esta tragicomedia, muchos que sus hechos y acciones los han desenmascarado y les han dado el calificativo de colaboracionistas o celestinos del régimen en el mejor de los casos, estos seres ya (a Dios gracias) más escasos dentro de las filas de los que pedimos y exigimos salir de este régimen de la forma en que el pueblo decida. Con esto me refiero al señor Timoteo Zambrano, este que ya debe de ser innombrable, aparte de ser impresentable, sus triquiñuelas y manipulaciones para mantener oxigenado a un régimen despiadado que no conoce ninguna forma de dar bienestar a sus ciudadanos o como dijeran dentro del discurso populista… al pueblo, él es simplemente inaceptable por quienes deseamos realmente la construcción de una mejor Venezuela.

Ahora este triste personaje sale a mostrar su cara nuevamente (y de paso apoyando la elección de Falcón), le cierran la puerta y se mete por la ventana y es que algunos como este señor piensan que uno de los grandes defectos del elector venezolano que es su falta de memoria, buscan siempre sacar el beneficio de ello, se apartó o lo apartaron del grupo de negociadores de la MUD porque ya era muy evidente su posición y ahora quiere regresar bajo otra bandera de otro partido; los que tenemos buena memoria debemos recordarles a todos los que de una u otra forma los que han entorpecido el cambio que Venezuela necesita y en especial a este señor que le aplica una frase célebre del político y estadista británico Sir Winston Churchill: “En la guerra nos pueden matar una vez; en política, muchas veces”, y este individuo debe de ser apartado tantas veces sea necesario de la vida política venezolana, para beneficio no de uno, sino de un país, si logramos esto quizás quede como Rodríguez Zapatero en España, recordado más no querido.

Y ya que he traído a estas líneas a otro impresentable, como se ha convertido el ex presidente español Rodríguez Zapatero al apoyar el fraude cantado del 20 de mayo, me pregunto ¿qué existe en Venezuela que este señor quiere mantener oculto al pretender que permanezca en el poder el régimen?, es que esta figura que aseguraba que la crisis que se le venía encima (la burbuja) en España e insistía que no existía hasta que le explotó en su cara perjudicando a miles de ciudadanos de su país tiene las cualidades éticas, morales y de visión para decir que él es garante de la transparencia de un proceso que no reúne lo mínimo para ser transparente, como la crisis que atravesó España, lo que vive Venezuela, y el sol no se puede tapar con un dedo. 

He manifestado y mantengo que la unidad, tanto política, como de la sociedad en general es imperante para lograr los cambio que nos hagan retomar la senda del progreso y la reconstrucción de la nación, unidad en el objetivo, unidad en la lucha; las estrategias por diferentes que sean deben apuntar a un solo punto, la salida de Maduro y su grupo del poder, lo demás vendrá por sí solo.

Fuerza y fe.