Opinión

BUS para indigentes

“…la cartilla que les garantizaba a los ciudadanos de la nación una cuota de supervivencia ofrecida a precios subsidiados”. Leonardo Padura. La transparencia del tiempo

Es el denominado beneficio de la “bolsa universitaria solidaria”. Otra criatura del régimen con la impronta cubana. Una bolsa de alimentos con subsidio del Estado para quienes se encuentran en situación de indigencia. Algo parecido a la cuota de supervivencia de la que habla Padura. En este caso, 10 kilos aproximados de productos alimenticios no perecederos a un costo global de 300.000 bolívares que deberán pagar los trabajadores universitarios.

Se trata de una BUS para indigentes, es decir, para quienes carecen de los medios o ingresos suficientes para satisfacer sus necesidades básicas, entre ellas, la alimentación. Una BUS con la que se insiste en mentir descaradamente, al presentar a la misma como una iniciativa oficial para sanar las heridas de una guerra económica que no existe en la realidad, que es parte del guion propagandístico de unos usurpadores del poder que una y otra vez, con el mayor cinismo, se empeñan en evadir su responsabilidad en la enorme tragedia humanitaria que hoy sufrimos los venezolanos. Una BUS que representa, en tanto pariente de los CLAP, un instrumento de control social que se extiende al ámbito universitario. Una BUS que lleva consigo, por la filiación antes indicada, una fuerte sospecha de corrupción en el uso de los fondos públicos.

Al implementar la BUS, el Mppeuct no hace más que reconocer en cierto modo que los trabajadores universitarios, entre ellos los docentes, no tienen en los actuales momentos el salario debido para adquirir una canasta alimentaria que les permita satisfacer un umbral mínimo de necesidades. Es una evidencia que no debe pasarse por alto. Es el reconocimiento gubernamental de la triste y dramática realidad que viven nuestras casas de estudio, el cual podría tomarse desde luego como un incentivo para profundizar la lucha por un salario digno y un presupuesto justo, a fin de darle mayor respaldo a las movilizaciones conjuntas de nuestros gremios y sindicatos con otras organizaciones sociales que plantean reivindicaciones similares.

Son días en los cuales es urgente y fundamental lograr una fuerte articulación de los esfuerzos de distintos sectores de la comunidad universitaria en función de propósitos comunes. En sintonía con ese liderazgo social que hoy se hace sentir a lo largo y ancho del país. Mucho más ahora cuando el régimen pone en marcha la BUS y trata de sembrar la resignación y la confrontación estéril entre los universitarios. Cuando juega con las exigencias de los trabajadores de la educación superior. Cuando quiere manipularlos. Cuando procura que acepten pasivamente esa bolsa de alimentos y se resignen a seguir con salarios de hambre en instituciones obligadas a funcionar en condiciones de gran precariedad. Cuando estimula de manera perversa la división y los enfrentamientos entre quienes estén de acuerdo o no con recibir esa cuota de supervivencia. Cuando pretende, en fin, humillar a las universidades y a quienes en ellas laboran.

¿Podrán seguir de pie nuestras universidades con sus docentes, empleados y obreros sumidos en tanta indigencia, con insignificantes presupuestos, con salarios de miseria y esa BUS? Es un desafío bastante grande para la casa que vence la sombra. Sabiduría, coraje, fortaleza y, sobre todo, mucha unidad de su comunidad requerirá para sobreponerse a las fuerzas de la oscuridad que se empeñan en doblegarla definitivamente. Unidad de puertas adentro y unidad de puertas afuera. Esa es la consigna fundamental.

narvaez.eleazar@gmail.com