Opinión

Bachelet tiene la llave

Más allá de lo que se hizo público, de las declaraciones de unos y otros, de las quejas y de los apoyos, es la visita de Michelle Bachelet lo mejor que nos ha podido pasar en este momento. Con el juego trancado, más pendientes de lo que la diplomacia consiga, pareciera que en ella recae buena parte de que se logre algo de aquí en adelante.

La alta comisionada para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas es socialista, pero eso no la hace comulgar automáticamente con Nicolás Maduro y su combo. De hecho, el haber sido una de las víctimas del dictador chileno Augusto Pinochet, ella y su familia, la hace distanciarse del autoritarismo y el atropello militar, que en nuestro país está en pleno apogeo.

http://www.el-nacional.com/noticias/mundo/michelle-bachelet-una-socialista-onu_285619

Maduro la siente moderadamente cercana, sin embargo. Por lo menos la considera un interlocutor válido, y eso ya es ganancia para lograr una salida porque sus consejos y orientaciones no van a ser desechados de una vez, sin detenerse a analizarlos.

No digo que a Bachelet le vayan a hacer caso en todo lo que diga o plantee, pero al menos van a meditar lo que les haya dicho. Y pienso, tengo la esperanza, de que sus palabras no han sido lo aduladoras y tranquilizadoras que esperaban. No creo que la señora piense que la trampajaula que está armada en Venezuela sea el modelo de socialismo que deba mostrarse como ejemplo ante el mundo. Al contrario, para los izquierdistas conscientes (que los hay) este régimen es un problema que deben solucionar prontamente.

Me imagino que con Maduro, al menos por teléfono, se dio una conversación como esta:

Maduro: —Hola, Michelle.

Bachelet: —Hola, Nicolás.

Maduro: —¿Nos vas a ayudar?

Bachelet: —Ustedes están jodidos. Se metieron en un berenjenal. Salir de esto no es tan fácil.

Maduro: —¿Pero nos vas a echar una mano?

Bachelet: —Cuenta con eso, pero tienes que poner de tu parte. Controla a tus locos. La tienes muy fea.

Maduro: —Se han visto más feas y se han casado.

Bachelet: —Pues empieza a ver cómo te vas a escapar de esta. No pueden seguir así. Esto no es socialismo, chico.

Maduro: —¿Y qué hacemos? No voy a ceder a lo que dice Trump.

Bachelet: —De él y de la Unión Europea me encargo yo, con ellos ya todo está hablado, pero debes poner de tu parte. Hay que tener nuevas elecciones, con un Consejo Nacional Electoral sin Tibisay. Y tienes que dejar que sean candidatos todos los que quieran, no solo los que ustedes digan.

Maduro: —Pero Diosdado no va a querer.

Bachelet: —Entonces te vas a quedar más solo que la una. No tienes opción. Yo no me voy a quemar las manos por ti. Hasta los Rodríguez están de acuerdo. Y saca al pocotón de presos que todavía quedan, que eso no les ayuda en nada. Y tú no puedes ser candidato.

Así las cosas, habrá que esperar cómo discurre esta semana. Yo les recomiendo hacer caso omiso de los más radicales de uno y otro bando porque no ayudan. Para ellos tenemos que entrarnos a trancazo limpio, y eso no va a pasar. Las voces más moderadas son las que tienen una gran oportunidad, aunque las califiquen de colaboracionistas. Ellas pueden propiciar los acercamientos que permitirán destrabar el juego.

¿Y si algún chavista arrepentido se empecina en esta cruzada y se esfuerza en sacar a esa cúpula que nos tiene la vida de cuadritos? ¿Lo apoyaríamos? Recordemos que por ahí se escucha que podrían ir de candidatos presidenciales Vladimir Padrino López, nuestro inefable ministro de la Defensa del que se dice que no está muy conforme con las cosas como están ahora, y Héctor Rodríguez, que está muy calladito pero pareciera esperar su oportunidad.

s voces más moderadas son las que tienen una gran oportunidad, aunque las califiquen de colaboracionistas. Ellas pueden propiciar los acercamientos que permitirán destrabar el juego.

¿Y si algún chavista arrepentido se empecina en esta cruzada y se esfuerza en sacar a esa cúpula que nos tiene la vida de cuadritos? ¿Lo apoyaríamos? Recordemos que por ahí se escucha que podrían ir de candidatos presidenciales Vladimir Padrino López, nuestro inefable ministro de la Defensa del que se dice que no está muy conforme con como están las cosas ahora, y Héctor Rodríguez, que está muy calladito pero pareciera esperar su oportunidad.