Opinión

¡Ahí viene el dron!

El pasado sábado 4 de agosto, durante una parada militar en la avenida Bolivar de Caracas, se produjo un atentado con drones contra la cúpula operativa del narcocorrupto y tiranicida régimen castromadurista. No digo ya castrocomunista porque en Venezuela hace rato que se perdió cualquier debate de naturaleza ideológica, es solo criminalidad organizada en el poder.

Mientras se asesina, tortura, hambrea e impide la ayuda humanitaria internacional para socorrer enfermos graves, que mueren a diario, se roba a la nación.  Se han cobrado (como es evidente y esta en juicio ante el TSJ) por parte del primer traidor, que es el propio tirano, hasta toda es podrida cúpula a la que se ha intentado eliminar.

Destruida la economía nacional, mal administrada hasta niveles de llevarla a un precipicio de hiperinflación estimado en el orden del millón por ciento por autoridades del FMI para fin del presente año, además de endeudarla hasta perder posibilidades de recuperación. Estamos frente a amenazas ciertas de perder activos estratégicos como la empresa Citgo. Se inicia así esa amenaza con la decisión a favor de la empresa minera canadiense Crystallex en Estados Unidos, que vemos será en juzgados internacionales.

Ante toda la calamidad pública de magnitudes genocidas existente se nos quiere llevar ahora a una discusión inútil sobre todos los tipos de interpretaciones que pueda dársele al hecho del atentado; y que por parte del régimen van a aprovechar para hacernos perder el foco sobre el asunto esencial de dicho atentado: ¡hay que salir de este régimen del modo más viable y políticamente eficaz que sea posible en el sentido conceptual más amplio! 

Los entonces jóvenes  oficiales que se rebelaron el 4 de febrero de 1992, al fracasar en su intento de tomar el poder, en el que produjeron muertos y heridos, no fueron torturados al verse rendidos. No se les masacró como a Oscar Pérez y su romántico y valioso grupo de hombres que incluía a una venezolana embarazada.

El derecho al uso de la legítima defensa colectiva contra la tiranía debemos asumirlo todos en modo de resistencia activa. Es necesario organizarse en núcleos de carácter cívico-militar con familiares y muy íntimos amigos. Unámonos desde las propias bases de la sociedad, barrio a barrio, urbanización a urbanización, calle a calle. De modo inteligentemente combativo preparémonos para realizar acciones de liberación de diversa naturaleza, en cada momento que sea indicado.

El pensamiento claro y correcto es: ¡frente a la tiranía asumo mi derecho a la rebelión por la libertad!. Mi condición de hombre libre y responsable de lo que pienso y de lo que expreso me obliga a ejercer la defensa de mis derechos, dentro de todas las modalidades que me sea posible. Debo usar la más eficaz para avanzar, dentro de esta confrontación de liberación. No solo se trata de liquidar un genocida, se trata de liberar y salvar una nación. ¡Entender esto es entender cómo se arma el rompecabezas!

Hace rato nos llegó la hora de la clandestinidad y el asilo a muchos ciudadanos honestos y leales a la libertad de Venezuela. Pero la mayorías siempre estarán en nuestro amado territorio. Sabemos que el mismo está parcialmente en control de algunos grupos mafiosos. Detectemos dichos grupos mafiosos. Preparémonos. El  territorio no se le abandona por siempre. Solo se repliega el inteligente que sobrevive y vuelve a la carga por la libertad.  Eso nos lo enseña nuestra gloriosa historia con Miranda. 

Los partidarios de la tiranía deben asumir su responsabilidad criminal. Los cómplices que los defiendan, con sus asesinatos de jóvenes, con sus torturas deberán pagar. Van a pagar. No por venganza sino por justicia. Rueguen porque lleguemos primeros los justos antes que llegue desbordada la justicia popular. Los que asumen la tortura como método de lograr su prolongación en el poder que asuman las consecuencias. Nosotros asumimos a nuestros jóvenes como Juan Requesens. Nosotros no los defraudaremos. Nosotros, bajo el ejemplo de Francisco de Miranda estaremos con ellos bajo el grito: “Muera la tiranía viva la libertad”. 

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