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La Paciencia: Sixto, el cantautor y poeta iluminado

Una mirada a la vida de Sixto Rodríguez, el singularísimo músico norteamericano

Sixto Rodríguez

La vida de Sixto Rodríguez (Detroit, 1942) tiene todos los ingredientes de lo legendario. En efecto; este músico norteamericano, cuyo trabajo está más vinculado al folk psicodélico y a la poesía, tiene una de las experiencias más inusuales del ámbito artístico. Todo ello debido a que pasó desapercibido durante décadas en Estados Unidos, pero con una explosiva fama en Australia y, sobre todo en Sudáfrica, sin que él tuviera conocimiento de ella. La historia es tan singular que llevó a la realización del documental Searching For Sugar Man (2012), ganador del Oscar en el 2013. Una de las peculiaridades de este creador es que su obra tiene una potente carga de misticismo; incluso, algunas personas que le conocieron se refieren a él en tanto un “sabio” o un “profeta”. Y, de hecho, la cadencia melódica con la que devienen sus letras nos hablan de una lírica con una potente impronta profética; ello es patente, por ejemplo, en su mítica “Cause” (1971).

Solo dos discos grabó Rodríguez –como se le conoce a secas en el ámbito artístico–, Cold Fact (1970) y Coming From Reality (1971). Estos trabajos poseen un canto honesto y genuino que expresa la vivencia del Detroit de los años sesenta y setenta y, en general, de los sectores menos favorecidos de la sociedad. Hay, si se quiere, algunos matices análogos entre la poesía de Rodríguez y la de Miguel Piñero. No obstante, la vida del primero se ha dado en el contexto de una austeridad extrema. Aquí estamos en presencia de un artista en el mismo espíritu de los monjes zen mendicantes. La cotidianidad de Rodríguez, con o sin fama, siempre ha sido  igual; vive en su mismo departamento modesto en Detroit y se ha dedicado al trabajo de construcción como simple obrero. El tono trascendente se da a todo lo largo de la melódica de este artista; así ocurre en “Sugar Man” (1970) o “Crucify Your Mind” (1970). Hay en su obra trabajos de gran preciosismo, como las hermosas baladas “I Think Of You” (1971), “Silver Words” (1971), al igual que “It Started Out So Nice” (1971). En ellas, el tono idílico y la belleza por la belleza misma es impronta. En otros casos, el tono es resuelto y encendido, como ocurre en “To Whom It May Concern” (1971).

Pero volviendo a comienzos de los años setenta, Sixto Rodríguez acababa de grabar dos trabajos legendarios que vendieron contadísimas copias en los Estados Unidos. Así, a pesar de que las personas de la industria que le conocieron se referían a él en tanto una de las figuras más trascendentales con las que se hayan topado en vida y de que la crítica especializada había sido positiva, aun se desconoce porque el fenómeno Rodríguez no encendió en su momento en los Estados Unidos. Casi en seguida de iniciar su carrera fue despedido del sello Sussex.

No obstante, la fama era algo predestinado en su vida, algo de lo cual él no podría huir a pesar de vivir una vida anónima en humilde trabajos y a pesar de que a veces se le viera cargando refrigeradores por escaleras y caminando por calles tristes de Detroit. A comienzos de los ochenta y dado que su fama se había encendido en Australia se le invitó a una gira por ese continente. Luego de ello se retiró de nuevo de la vida pública en 1981 y volvió a Detroit donde permaneció inconsciente de que se había convertido en un fenómeno musical, e incluso político, en Sudáfrica; adonde llegó una copia de Cold Fact que se diseminó inmediatamente y se convirtió en canto de la lucha anti-apartheid.

Nada se conocía de la vida privada de ese hombre –de ese profeta errante– que era un ídolo en Sudáfrica y un ser anónimo en los Estados Unidos, figura de culto en devenir; experiencia atemporal en su manifestación temporal. Las versiones que circulaban se referían a que se había suicidado en escenario, bien prendiéndose fuego o pegándose un tiro. Eventualmente dos seguidores de ese continente emprendieron la búsqueda del cantante hasta que la propia hija de este observó un aviso donde buscaban a su padre. Lo que vino después fue una exitosa gira, en la cual la propia hija conoció a su futura pareja, quien resultó ser el guardaespaldas asignado al músico. Cuando el poeta se ausentó de sus labores cotidianas como obrero, simplemente les comunicó a sus allegados que se iba de gira. Y es que desde entonces la fama y el mito de Sixto Rodríguez se han encendido por doquier, incluyendo los Estados Unidos y Europa.

Hoy por hoy, el poeta sigue viviendo en su mismo apartamento de Detroit con la misma austeridad de siempre, en él se da la epifanía de un alma radiante y una coherencia de vida absoluta. 

Cold Fact (1970)

Coming From Reality (1971)