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Crisis del cine venezolano, reflejo de un drama nacional

Realizar una cinta promedio puede costar entre 500.000 y 650.000 millones de bolívares

Productores y directores de diferentes organizaciones del cine en Venezuela tienen la misma preocupación: una crisis financiera que no permite el crecimiento de la producción y distribución en el país.

11 organizaciones de la comunidad del séptimo arte venezolano dieron a conocer la situación actual del cine nacional.

Iván Zambrano, presidente del Foro del Cine Venezolano, que se realiza desde hace más de 8 años, resaltó la importancia de sostener un encuentro con las autoridades gubernamentales para generar nuevas estrategias que permitan incidir en las políticas públicas con el fin de promover el cine.

Por su parte, Edgar Narváez, presidente de la Asociación Nacional de Autores Cinematográficos (ANAC), afirmó que el cine venezolano siempre ha superado todas las dificultades desde el nacimiento del gremio. 

“Hoy se nos presenta una situación compleja que el cine ha tenido que remontar (…) El dinero que se nos da no alcanza para hacer películas, es por eso que debemos ser más creativos”, expresó.

“Hay artículos en la Ley de Cine que no han sido activados, como el que hace posible la inversión privada para las películas”, agregó.

Asistencia en las salas de cine

En lo que va de año la asistencia del público a las salas ha sido de 14.420.010 espectadores, lo que representa una leve mejoría con respecto a 2016.

Bernardo Rotundo, presidente del circuito Gran Cine, ofreció en detalle las cifras de los últimos tres años: solo a partir de abril de 2017, se comenzó  a ver un repunte de 46% comparado con 2016. Sin embargo, la cifra se mantiene por debajo del número de espectadores alcanzados en 2015.

Las ganancias obtenidas siguen dejando una brecha de dificultades. “Las autoridades cinematográficas informan que los ingresos en bolívares superan las unidades presupuestarias por la inflación. Sabemos que los ingresos son insuficientes para la producción de películas”, apuntó.

No solo los cines profesionales se han visto afectados, también los independientes y los alternativos. Rotundo recordó que varias salas alternativas de cine en todo el territorio nacional han cerrado sus puertas en los últimos dos años: entre ellas comentó la del Centro Plaza, La Previsora, Cine Prensa y Cine Celarg.

Los festivales de cine también han perdido público. Desde 2013 se han incrementado la producción y la participación de películas en los festivales. No obstante, 2017  ha reunido hasta la fecha alrededor de 39.000 espectadores, una disminución si se compara con 2016, que contó con 65.000 asistentes.

Además, hasta la fecha se han realizado apenas 15 de los 25 festivales previstos para este año.

Pero no todo ha sido una desventaja para el séptimo arte: la consolidación de nuevos espacios de difusión y la inclusión de las comunidades han sido parte de los logros del Sistema de Festivales.

Isabel Caroto, representante del Sistema Nacional de Festivales y Muestras de Cine en Venezuela, afirmó que mientras más cercanos sean los productores al público venezolano, el apoyo será mayor.

 “Los festivales han propiciado el crecimiento de las audiencias, porque las personas conocen y comienzan a interesarse”, resaltó.

Producción nacional: ¿Dicom, dólares, yuanes o rupias?

La crisis económica sigue perjudicando a la comunidad del cine venezolano. La idea de cuánto cuesta realizar una película en el país resulta alarmante.

Carlos Malavé, director de la Cámara Venezolana de Productores de Largometrajes (Caveprol), dijo que realizar una película promedio en Venezuela cuesta entre 500.000 y 650.000 millones de bolívares, lo que al cambio en el sistema de divisas representaría alrededor de unos 50.000 dólares.

En Colombia, Perú y Argentina el financiamiento otorgado, con casi 100% del subsidio, alcanza para la edición, producción, exhibición y distribución de películas.

En Venezuela, los principales entes de financiamiento son el Centro Nacional Autónomo  de Cinematografía (CNAC) y el programa Ibermedia. El capital privado, los exhibidores y los distribuidores son el otro apoyo económico con el que cuentan los cineastas.

La comunidad cinematográfica venezolana se exige a sí misma  aumentar la producción y la difusión del cine nacional: nuevas propuestas y el libre rumbo de la creatividad se posicionan en una larga lista de factores que hay que seguir fortaleciendo por la crisis actual.

En su mayoría, representantes de las 11 organizaciones vinculadas al mundo de la gran pantalla coinciden en que también es necesaria la formación de un público que valore el trabajo realizado y que pueda apoyar a los emprendedores que destinan su trabajo a pequeños proyectos.