Opinión

La responsabilidad del alto mando en el Clásico Mundial

Toda gerencia tiene responsabilidad en las victorias y en las derrotas de un equipo. Recordada esa perogrullada, tratemos de evaluar con reposo el papel del alto mando en el desempeño de Venezuela en el Clásico Mundial.

Primero está Edwin Zerpa, presidente de la Federación Venezolana de Beisbol. Fue suyo el nombramiento del Comité Operativo y la gerencia general. Y tuvo influencia en la escogencia del manager.

Zerpa no tiene muchos simpatizantes en la opinión pública. Cada cierto tiempo, justifica eso con sus particulares declaraciones. Una vez, ¿recuerdan?, explicó la permanencia de Luis Sojo como timonel porque supuestamente no había estrategas venezolanos en las menores, en un tiempo en el que más de 20 tenían equipos a su cargo. Y últimamente razonó el cambio de uniforme asegurando que el tradicional vinotinto “es pavoso”. Ya vimos lo que pasó.

El titular de Fevebeisbol tiene poco que ver con lo sucedido en Guadalajara y San Diego. Su papel, en realidad, es mayormente ceremonial. Nunca ha tenido poder para decidir quiénes deben entrar al roster ni tiene relaciones con los equipos de MLB. De hecho, es rescatable el papel de intermediación que jugó cuando estalló la crisis entre Carlos Guillén y Omar Vizquel, a finales del año pasado. Fue su insistencia lo que impidió la inmediata defenestración del estratega, aunque esto se haya difundido poco.

Guillén asumió con decisión su papel de gerente general. Su obligación era construir el mejor roster posible. En ese sentido, parece haber cumplido. Los grandes ausentes faltaron por decisión personal (Jeanmar Gómez, Freddy Galvis) o de sus clubes (Carlos Carrasco, Junior Guerra, Eduardo Rodríguez).

Asdrúbal Cabrera quería estar. Vizquel anhelaba tenerlo. Pero él mismo declaró que no deseaba ser suplente. Eso justifica que haya sido puesto a un lado, lamentablemente.

También Gerardo Parra esperaba asistir. La decisión de ir con 15 pitchers, en vez de 14, y su bajo rendimiento en 2016, llevaron a la ausencia del zuliano. Aunque esta escuadra no pareciera ser en el papel la mejor de las cuatro que han ido al Clásico Mundial, y así lo dijimos antes de empezar, esos 28 elegidos fueron, casi sin excepción, los mejores 28 disponibles.

Hubo sobresaltos, sin embargo, y en eso hay responsabilidad de Guillén. La Selección Nacional necesita verse libre de fricciones y nuevamente abundaron.

Su candidato original para conducir la novena era Oswaldo Guillén. Así lo dijo, y así se lo dijo al mirandino. Un canal de TV incluso grabó la entrevista en la que el emblema de los Tiburones de La Guaira hablaba sobre sus planes, tras saber de su escogencia. Hubo presiones extradeportivas, por la polémica y pública posición política del técnico, y su forzada baja, solicitada desde fuera del ámbito beisbolero, creó un primer e innecesario escándalo.

¿Cómo habría sido un roster manejado por el ex mandamás de los Medias Blancas de Chicago? No hay forma de predecir si habría sido más o menos competitivo, aunque sí hay algunos argumentos incontrovertibles: era el candidato ideal, el de más experiencia, mayor trayectoria y potencialmente el más influyente sobre los posibles seleccionados.

Las fricciones posteriores con Vizquel, una vez designado como sustituto, tuvieron justificación de parte y parte. Es un tema sobre el que escribimos bastante en su momento y que no ha debido trascender del modo en que trascendió.

La influencia de Miguel Cabrera evitó que todo fuera para peor, mediando desde la sombra, tras el combativo pronunciamiento público de varios peloteros.  Y luego vinieron los capítulos desagradables de Asdrúbal Cabrera y Parra.

¿Afectó toda esa pugnacidad en el resultado final? No pareciera tan claro. Aunque es verdad que el impasse amenazó con tirar todo por la borda. Y a la postre, tampoco ayudó a crear el ambiente ideal para salir todos juntos en bloque, jugadores, cuerpo técnico y afición, en pos del mejor resultado.

El maracayero es un dirigente inteligente. Cuando estaba activo, Jim Leyland apostaba por él como futuro piloto en las Grandes Ligas. En cambio, tomó el mando de los Tigres de Aragua y los hizo campeones al segundo intento. Le toca ahora asumir un aprendizaje. Hizo falta mano izquierda.

Tener esa habilidad para evitar los conflictos, mejorar la comunicación interna, será de gran ayuda para quienes diseñen el próximo equipo de Venezuela en el Clásico Mundial. Sea Guillén o alguien más.

@IgnacioSerrano

www.elemergente.com