Opinión

Quiero cambiar… ¿y no sé cómo?

Los cambios en la vida están nuestro día a día, de hecho, pasan sin darnos cuenta muchas veces; pero hay situaciones que debemos detenernos y reflexionar, más allá de lo que queremos, de cómo lo hacemos y en que nos repercute.

Los venezolanos estamos viviendo muchos más cambios y en muchas ocasiones entran el juego las emociones y el desespero, por eso les quise hablar de cómo tomar mejores decisiones y prepararnos para los pasos importantes que deseemos dar.

Debemos comenzar por saber si estamos listos para hacer un cambio en tu vida. Y una forma de reconocerlos es chequeando:

1. Te sientes inquieto o en descontento todo el tiempo

Uno de los signos más importantes que te permiten darte cuenta de que necesitas un cambio en tu vida, es cuando empiezas a sentirte sin interés, sin inspiración o sin motivación alguna para levantarte en la mañana o durante el día.

 Analiza, y si pasas la mayor parte del tiempo en actividades que no te interesan demasiado, o que te tienen en una vida de apatía es necesario que busques en tu interior y te preguntes si esto es lo que realmente quieres o ya estás más que listo para un cambio.

2. Cansado o estresado todo el tiempo

Cuando analizas y te das cuenta de que todo el tiempo que pasas despierto vives en un constante cansancio y que no importa cuánto tiempo duermas, tus energías simplemente están muy bajas o son casi inexistentes.  O el otro extremo es que te la pases estresado todo el tiempo, es decir que estés realizando algún trabajo en casa y de repente porque cualquier cosa de repente explotas como si fuera el fin del mundo.

Date cuenta de que estos estados de ánimo no son naturales y no tienen que ser parte de nuestra vida, nosotros podemos decidir qué es lo realmente queremos y sobre todo hacer cambios para permanecer en un estado de completa armonía.

3. Tus hábitos no son buenos

Cuando la gente comienza a sentir descontento con su vida en general es posible que caiga en hábitos perjudiciales para su salud, como drogas, alcohol, comer demasiado, sexo, quedarse todo el día viendo televisión y otras adicciones que le “ayudan” a sobrellevar el hartazgo.

Recuerda, todas las personas exitosas te dirán que para llegar al éxito han tenido que reconstruir su forma de pensar y su vida

4. Tu salud no va bien

Encuentras que tu estado de salud actual va en bajada o estas en una crisis de salud, es la forma en que la vida te indica que es momento de hacer un cambio.

5. Tienes una pasión que quieres hacer realidad en tu vida

Cuando te levantas en la mañana, ¿te levantas porque tienes que, o porque realmente quieres levantarte? Cuando estás en el trabajo, ¿te gusta estar ahí, te gusta lo que haces, te sientes inspirado?

O realmente estás pasando el tiempo, esperando que algún día mágicamente todo sea mejor y puedas vivir la vida de tus sueños.

El tener respuestas afirmativas a estas preguntas es que tu ser está pidiendo un cambio real.

El siguiente paso

Después de entender y reflexionar que, si necesitas un cambio, viene la parte que más disfruto porque me permite re descubrirme

Encontrar una razón suficientemente motivadora. Cambiar de vida es, en esencia, una cuestión de motivación. La única manera para generar un cambio verdadero que perdure a lo largo del tiempo, sin desfallecer a lo largo del camino, consiste en hallar un motivo lo suficientemente poderoso como para que guíe tus pasos.

Cambiar de vida porque otros a tu alrededor lo han hecho o porque alguien te lo ha pedido no suele ser un motivo bastante movilizador, el cambio debe provenir de una necesidad interna.

Tomar la decisión de cambiar.  Esto es vital porque hay personas que quieren cambiar su vida, pero no quieren cambiar ellas mismas. No se trata de un juego de palabras, sino de que el cambio siempre implica transformaciones a nivel personal y a menudo demanda renuncias que pueden llegar a ser dolorosas.

Por esa razón, muchas personas no se atreven a dar el paso que las conduce al cambio y terminan atrapadas en un círculo vicioso matizado por continuas lamentaciones y la sensación de desencanto. Y es que no basta con el deseo de cambiar de vida, es necesario asumir el compromiso con el cambio y empezar a tomar decisiones.

Concentrarse en el cambio. En la vida cotidiana muchas personas pasan demasiado tiempo concentradas en lo que no quieren, en vez de focalizarse en lo que realmente quieren conseguir. Por eso, si quieres cambiar de vida, es imprescindible que aprendas a concentrarte en el punto al que deseas llegar.

Dar un paso a la vez. Aunque el objetivo final sea cambiar de vida, esto no significa que tengas que lanzarte al vacío sin paracaídas. De hecho, los cambios paulatinos son menos traumáticos ya que no encierran ese miedo a dar un paso en falso y permiten mantener bajo control la incertidumbre que generalmente representa lo desconocido.

Como norma, la mejor estrategia no consiste en cortar por completo los hilos que te atan a tu vida pasada sino en ir dando pequeños pasos que te acerquen cada vez más a tu objetivo final.

Al final todo se basa en buscar nuevas formas de hacer las cosas como   Albert Einstein afirmó “si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. De hecho, a menudo las personas que quieren cambiar de vida se ven atrapadas en la tela de araña de sus propios hábitos, los cuales son tan fuertes que, aunque cambien de trabajo, pareja o incluso de ciudad, vuelven a la superficie haciendo que reaparezcan viejas problemáticas. Por eso, un cambio sólido a lo largo del tiempo implica encontrar nuevas soluciones y, sobre todo, poner en práctica comportamientos diferentes.

Y lo más bonito es que si tu cambias tu alrededor va a cambiar. Entendiéndolo en modo país, si los venezolanos cambiamos, nuestro país cambiará.