Opinión

LAS COSAS POR SU NOMBRE

¿Qué se le dice?

¿Qué se le dice a alguien que te comunica su decisión de irse del país?. Alguien que sabe que te está rompiendo el corazón dándote esa noticia.

¿Qué se le dice a alguien que sabe que es el sexto amigo consecutivo importante en tu vida que te está dando esta noticia? 
Alguien que sabe cuánto lo quieres y que te ha demostrado nítidamente que te quiere profundamente. Uno de esos amigos que me sostuvo en varios malos y muy duros momentos de mi vida. Uno de esos amigos que estaba allí al lado cuando ponías flores en la urna de mi madre minutos antes de que los sepultureros comenzaran a echar concreto para sellarla.

¿Qué se le dice a alguien que te sostuvo en esos días en los que sabes que tú no hubieras sido capaz de sostenerte abatido por los malos momentos? ¿Qué se le dice a alguien que cuando le ves la cara sabes que algo lo tiene mal y que minutos después con su revelación te hace entender la cara que tenía?  Alguien que te dice que se va con culpa, con remordimientos porque sabe del dolor que te está causando.
¿Qué no se vaya? No. No debo. Y no puedo. Que no se vaya buscando un país donde no lo van a asaltar o a matar para quitarle un celular. Peor aún, que no se vaya buscando un país donde no lo secuestren y ruleteen pidiendo un rescate a sus familiares mientras lo golpean estando amarrado. Que no se vaya a un país donde va a encontrar con facilidad cualquier tratamiento médico que necesite.
¿Qué le digo? Que no se vaya a un país donde no tendrá que hacer cola para comprar comida. Que no se vaya a un país donde la inflación no le va a comer sus ingresos. Que no se vaya a un país donde no le van a detener ni a sabotear su carrera profesional porque no apoya al partido del gobierno.
Toca decirle: "Que te vaya bien" con el corazón partido. No queda más remedio que tratar de ocultarle el dolor aunque con tanta intimidad a esta hora mientras yo escribo estas líneas debe estar pensando lo triste que me he puesto con su noticia. 
Estoy a 3 años de cumplir los  50. Me viene la etapa en mi vida de disfrutar y tener aquí cerquita lo que con el paso de los años fui cosechando.  Me viene la vejez (o ya estoy viejo) y lo que estoy viendo en el futuro es que no voy a tener cerca a mis amigos más íntimos, más profundos, más entrañables, más cercanos,  por culpa de esta... "revolución". Ya lo he dicho antes: que no maldigo porque mi religión no me lo permite. 
Que las buenas y viejas amistades son como un buen vino: entre más tiempo, mejores y más placenteras. Pero ya veo que yo no podré disfrutar de mis cultivados y celosamente guardados vinos añejos. Cuantos afectos interrumpidos. Cuantas historias rotas. ¿Cuánto más nos van a quitar?