Opinión

¿Planificar la LVBP? ¿Y para qué?

Los equipos que hacen vida en el beisbol venezolano están dando noticias. Sus representantes han viajado a Estados Unidos, para conversar con sus peloteros y buscar importados.

En medio de la peor crisis económica, social y política que ha vivido nuestro país en más de un siglo, entre protestas de todo tipo y una brutal represión, con la peor inflación del mundo por cuarto año consecutivo, decenas de asesinados por sus ideas políticas y miles de muertos por causa de la desatada criminalidad, la LVBP se esfuerza por llevar adelante la próxima temporada, pautada para comenzar el 10 de octubre.

¿Por qué?, preguntan algunos. ¿Cómo es posible que sigan con sus planes? ¿Cómo es que no se plantea la cancelación del campeonato? Es algo que incluso han propuesto dos o tres grandeligas criollos y algún técnico de trayectoria: que no haya beisbol.

Es un tema tan complejo como difícil de abordar. Pero hay que hablar de ese elefante parado en medio de la sala.

Digamos primero que las gerencias de las divisas hacen bien. No hay forma de saber si la asfixiante realidad de hoy seguirá igual dentro de dos meses. ¿Cómo asegurar, en esta montaña rusa, que las condiciones no cambiarán? La crisis económica no se aliviará en tan breve plazo, pero es imposible aseverar que la situación política será igual o peor. ¿No dicen las encuestas más serias que 80 por ciento de la población quiere cambio? Eso es demasiada gente como para que no ocurra algún día.

Las escuadras no pueden ponerse en pausa hasta entonces, porque la preparación de un campeonato conlleva siete meses, precisamente el tiempo que va desde el fin de la Serie del Caribe hasta el comienzo de la pretemporada. Hay demasiadas cosas que cuadrar: hoteles, viajes, medios de transporte, contratar empleados a tiempo parcial, búsqueda del financiamiento, trámites con el gobierno, asegurar a los peloteros y muchísimo más. Si esa labor no empieza en febrero y no se realiza de modo ininterrumpido, no hay forma de estar listos cuando toque.

Pero pongamos que todo sigue igual. ¿No es preferible cancelar? Los estadios seguirán vacíos, como están los bolsillos. Conseguir patrocinio ha sido cuesta arriba. Y algunos afirman que no hay ánimo para circo (ya sabemos que pan no hay).

Hagamos tres consideraciones al respecto.

Primero: ¿por qué el beisbol tendría que bajar la santamaría, pero no los cines, los canales de TV, las cableras, los teatros, los parques temáticos, los centros comerciales y demás alternativas de entretenimiento pagado o gratuito? ¿Qué hace diferente al deporte de los diamantes?

¿Acaso quienes proponen parar la liga ya no salen de vez en cuando a comer algo por allí, ya no disfrutan de una serie o de una película? ¿Renunciaron a toda manera de entretenimiento familiar o personal? Quizás sí lo hayan hecho, pero es improbable. Es injusto medir la pelota con una vara distinta a las demás formas de esparcimiento, a las que no se les pide el mismo sacrificio.

Segundo: entretenerse en estos tiempos duros es también una forma de resistencia. La alternativa es la depresión o mucho peor. Se puede buscar una Venezuela más justa en el día y descansar con los hijos o los amigos en la noche, compartiendo un juego de pelota, así como a veces seguimos yendo al cine, viendo tele o paseando por un centro comercial.

Tercero: la LVBP es una industria como cualquier otra. Una enorme industria, pues miles de familias humildes dependen del ingreso que les genera durante cinco meses. Son vendedores de tostones o refrescos, cocineros, choferes, buhoneros, personal de limpieza y seguridad, empleados de oficina, jóvenes jugadores, cuidacuartos, batboys, coaches, modestos emprendedores y muchos, muchos más. Es inmensa la cantidad de gente que come gracias al pasatiempo nacional.

Sí, en estas condiciones se venderán menos entradas y costará muchísimo tomar una cerveza en el estadio, como cuesta tomarla en casa. Pero el torneo también se vive en las transmisiones de radio y TV, que son gratuitas y compensan con creces.

Una de nuestras luchas es por un país que genere empleo y progreso. Y eso ha sido, durante más de siete décadas, nuestro beisbol.

@IgnacioSerrano

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