Opinión

Nuestro insólito universo

Resulta que la oposición venezolana obtuvo uno de sus más grandes éxitos y en vez de celebrarlo, se enreda en las explicaciones turbias y en la elementalidad del radicalismo ramplón.

Que el gobierno reculara y echara para atrás la disolución de la AN es una batalla ganada a la altura de cualquiera de las libradas en la guerra de independencia. Vencimos la pretensión totalitaria. No pudo avanzar la fotocopia del modelo cubano y ahora no queda otro camino que ir a elecciones  Eso es para caerse a palos todo el santo día y lanzar fuegos artificiales de pura felicidad. En su lugar se le rinde culto a una discurso oscuro y desesperanzador.

No es verdad que todo era un show y ahora debemos salir a la calle a derrocar el régimen a punta de piedras y maldiciones. Lo que ocurrió fue el resultado de una política equivocada de Maduro destinada a quitarse de encima a la OEA y, en la misma jugada, al parlamento opositor. Para no hacerlo tan largo, digamos que el plan de Maduro era armar una épica contra la intervención imperialista que, entre otras cosas, pasaba por denunciar la traición parlamentaria y, en la carambola, salirse también de la OEA.

Después, meterían a Luis Florido preso y a uno que otro diputado traidor como para qué no quedara ninguna duda de lo fuerte que está  la revolución bolivariana. Pensaron ellos que con Delcy Eloina pegando gritos y las groserías de Moncada, el oficialismo había obtenido una aplastante victoria al lograr que la OEA suspendiera la sesión y no saliera ningún pronunciamiento. Esa lectura, equivocada, los llevo a la sentencia del TSJ como una especie de estocada fatal.

¿Que ocurrió? Les salió el tiro por la culata. El poder que vuelve loco a la gente y los hace creer que son invencibles. Pero, los errores en política se pagan y el doble. El viernes en la mañana, el titular en todos los medios del planeta fue igualito: "golpe de estado en Venezuela". La solidaridad con la democracia criolla fue total. La ONU, La UE, Mercosur, Unasur y pare de contar, salieron a pedir elecciones ya y el cese de la dictadura. Ningún guión. Pura política. La clave para terminar de poner la torta fue la declaración de la Fiscal. Usan así, hay unos cuantos atormentados que, por las redes, proponen su enjuiciamiento.

En su delirio diseñaron hasta una foto de Luisa Ortega recibiendo el Oscar como la mejor actuación y la distribuyeron por todos lados. No entienden la lógica de la vida, que nada permanece fijo, que todo cambia. La Fiscal viene separándose de Maduro desde hace rato. He de recordar que Cilia Flores intentó evitar su reelección y que el marido de la Fiscal es un opositor declarado. ¿Como  es eso de que se trata de un guión? ¿Es que acaso le repartieron a los sopotocientos empleados de la fiscalía el libreto para que aplaudieran cuando dentro del balance de su gestión la Fiscal tocó el tema? Lo cierto es que sus palabras detonaron una crisis que estaba latente en el PSUV. Eva Golinger, Maripili y otros importante dirigentes del proceso salieron a expresar su descontento con la sentencia macabra del TSJ. No hace falta mucha inteligencia para entender que así como en la unidad opositora hay diversidad, también existe la posibilidad de que en el gobierno pase lo mismo.

El hecho de que la revolución bonita de Chávez terminara como una dictadura cualquiera, produjo un malestar que se evidenció hasta en las declaraciones de Amoroso, Aristobulo y el perverso de Diosdado. "Si la oposición quiere la presidencia que gane las elecciones" declaró a los medios el diputado Cabello. Un detalle que no se ha debatido fue lo ocurrido en la FAN. No dieron la rueda de prensa los militantes el viernes en la tarde y, según cuentan las malas lenguas, eso se debió al malestar que se produjo entre los uniformados por la enloquecida sentencia del TSJ. Ruido en los cuarteles como suele decirse. Bajo este cuadro, recular, meter el retroceso era más que obvio. Seguir adelante le iba a costar a Maduro el poder y tal vez algo peor. Así es que dejemos de inventar pendejadas y pongamos las cosas en su sitio. La oposición no solo debe discutir con honestidad y sin temor lo qué pasó.

Le sale un balance de fortalezas y debilidades. La validación encontró a nuestros partidos aceitaditos y por eso es que se respondió con cierta coherencia. Nadie salió a culpar a la unidad o hacerle coro a MCM que planteó la insurrección por todo el cañón. No hubo una gran marcha pero si, movilizaciones y pronunciamientos por todos lados. Las redes sociales jugaron un papel de lujo para lograr una resistencia consistente y ruidosa. Lo malo es que la MUD no funcionó como centro de dirección en medio de semejante despelote. Los partidos se movieron cada uno por su lado. Menos mal que los diputados jóvenes dieron un digno ejemplo de valentía para acallar aquellos desquiciados que todo lo reducen a un problema de bolas. Tragaron el gas parejo y les dieron hasta con el tobo.
Es, digamos que obligatorio, pedir la renuncia del TSJ y no dejar a un lado la violación de la constitución. Se debe insistir e insistir en que se convoque a elecciones regionales y por ese camino llegar a las presidenciales. Sacarle jugo al buen viento. Nada de volvernos locos e intentar raspar la olla con exageraciones que pese a la debilidad del gobierno resultan poco probables. Es casi que de vida o muerte darle una vuelta a la MUD. La última reestructuración empeoró todavía más las cosas. También hay que reconocer que la validación cambio el cuadro interno dentro de la unidad. Mientras que el sábado un puñado de valientes compatriotas hacia Libertador desde la Plaza Brión, ese mismo día, el partido de Rosales movió más de 70 mil personas a validar. Todo en medio de un n cuadro adverso ya que se estaba ejecutando un golpe de estado. No faltó quien, como es costumbre, los acusara de vendidos o de traidores. La MUD no pudo darle sentido estratégico a la calle, a las protestas que en algún momento lucieron sin brújula. La política es un asunto inteligente donde pasa de todo. Les recuerdo el caso de Caldera, Eduardo y Alvarez Paz. Padre e hijos en una época. A la larga terminaron como adversarios irreconciliables.
Celebremos que la lucha continua. Estoy más que convencido que vamos a ganar.