Opinión

Los responsables de la derrota

¿Cómo sacar algo positivo de la lamentable eliminación de Venezuela en el Clásico Mundial?

Nada funcionó. Al inicio falló el pitcheo. Falló el bateo después. Hubo despistes al correr entre las bases y algún error defensivo. La dirección quedó inerme y el manejo del equipo siguió un camino de riesgos y sobresaltos desde el mismo comienzo, hace 13 meses, cuando la primera decisión fue escoger como manager a Oswaldo Guillén y después se le dejó afuera.

Todos tienen un pedacito de responsabilidad en la caída: los jugadores, porque no ejecutaron; la conducción, porque no supo sacar más de sus peloteros; el Comité Operativo, porque fracasó en lograr esa armonía que desde 2013 vive República Dominicana y que ahora también disfruta Puerto Rico.

También son responsables ese sector de la prensa que puso a la Vinotinto como favorita, sabiendo que el roster presentaba un claro desequilibrio por las ausencias de lanzadores clave; y esa parte de la fanaticada que con la primera derrota envió un cúmulo de críticas y negativismo a los jugadores, quienes acusaron el golpe a través de las redes sociales.

Todos los sectores que forman parte del pasatiempo nacional hicieron peso para que esto terminara así. Y el primer paso en el camino a conseguir algún día el triunfo que se anhela es asumir cada quien su parte, para aplicar los cambios.

Cualquier análisis tiene que pasar por aquellos aspectos que van más allá de lo controlable. Los rivales fueron mejores, las más veces. Puerto Rico y Estados Unidos tenían equipos superiores. También República Dominicana. Asumir como inaceptables esas derrotas es inmadurez o desconocimiento.

Tampoco se sostiene el manido argumento de algunos, en cuanto a la supuesta falta de motivación de los jugadores. Nadie los obligaba a estar allí. Algunos como Jeanmar Gómez o Freddy Galvis fueron claros: prefirieron quedarse en el Spring Training. Los que fueron, arriesgaban de gratis su salud y sus carreras. Miremos ejemplos como Robert Suárez, que deberá someterse a la cirugía Tommy John, o Martín Prado, que terminó de cabeza en la tribuna, buscando un foul.

Que un pitcher domine a un bateador, que un corredor falle en su recorrido, que un lanzador deje un pitcheo alto o sea descifrado por el contrario, todo eso es parte del juego, por muy motivados que estén todos. Y este grupo lució más enfocado que nunca antes de empezar el torneo, citándose para entrenar por su cuenta y poniéndose siempre en manos de Miguel Cabrera.

Pese a eso, hay aspectos que necesitan revisión. Abundaremos en una segunda columna. Pero algo está muy claro: la solución debe buscarse en aquello que se repite y no funciona. Venezuela tiene suficiente talento como para aspirar a algo más que una semifinal y tres decepciones, que a eso se resume su desempeño desde 2006.

Eso implica una responsabilidad de la Federación Venezolana de Beisbol, de los integrantes del Comité Operativo en las cuatro ediciones, de los técnicos; de los peloteros que siempre jugaron presionados, de la prensa que asume optimismos automáticos y de ese sector de la fanaticada que no acepta argumentos, que espera victorias porque sí, porque perder es inconcebible, que considera un irrespeto patrio el irse de 4-0, con 2 ponches.

La reflexión nos toca a todos. Y es ahora el momento de comenzar.

@IgnacioSerrano

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