Opinión

Jueces justos

En un país donde nadie cree en nadie.

Donde ya no se le cree al Gobierno, ni a la justicia, ni a muchos de nuestros líderes políticos. Donde uno duda de todo lo que nos circunda. Donde la FE en lo intangible ha pasado a ser la columna vertebral de la entereza, porque lo tangible ya no convence por ninguna de sus aristas.

En medio de tanta misera, porque en las noticias hay mucha, en las calles abunda y en la sociedad se olfatea, en medio de la poca luz que tenemos para que nos ilumine el camino y nos indique el sendero a seguir;  a ciegas, pues,  seguimos  protegiéndonos, guapeando y desde nuestra esquina peleando por subsistir, tal cual  la teoría  científica de la adaptabilidad.

Lo que estamos viendo en el continente con Odebrecht, no es cosa fácil de digerir. Cuando se habla de miseria,  se habla de corrupción, y vaya las cifras vinculadas a comisiones con este gigante de la construcción, en lo que muchos han catalogado “La mayor red de sobornos extranjeros de la historia”. 

Se lee en El País de España: Un juez ordena detener al ex presidente de Perú Alejandro Toledo por el ‘caso Odebrecht’ Un tribunal peruano dicta 18 meses de prisión preventiva contra el ex mandatario y emite una orden de captura internacional.

En BBC Mundo: “Autoridades de Colombia investigan si la campaña presidencial de Juan Manuel Santos recibió US$1 millón de Odebrecht”

Esta caso rápidamente sacudió la política brasileña al más alto nivel, pues tanto el actual presidente de Brasil, Michel Temer, como Dilma Rousseff y Luiz Inácio Lula da Silva, sus antecesores en el cargo, se han visto implicados en el escándalo. Y la onda expansiva rápidamente alcanzó al resto de la región. Entre tanto,  el presidente de la empresa, Marcelo Odebrecht, ya fue condenado a 19 años de cárcel.

Ejecutivos de Odebrecht, reconocieron ante autoridades judiciales estadounidenses que la firma había cometido actos de corrupción de unos US$788 millones en sobornos, a fin  facilitar la consecución de contratos para más de 100 proyectos en distintas naciones de la región. Los pagos ilícitos, según el gobierno de Washington, incluyen US$349 millones en Brasil, US$98 millones en Venezuela yUS$10 millones en México. Cuando leo este tipo de informaciones, me imagino que quienes procedieron de esa forma, así como aquellos que “se comen la luz”, seguramente jamás imaginaron que la justicia llegaría.

Esta semana, me reunía con una  persona muy cercana a una fiscal hondureña, de esas incorruptibles, y cuando le preguntaron por un consejo para Venezuela ella dijo: “No olviden que siempre habrá jueces justos, aparecerán donde menos se los imaginen”. Yo sigo pensando que no todo puede estar tan podrido. Sigo pensando que los buenos y decentes somos más. A Venezuela,  la justicia también, habrá de llegar.