Opinión

El huracán de la evaluación

Siempre pensé que la administración del tiempo se debía hacer poco a poco, para que se hicieran conscientes los cambios, pero resulta que entre más despacio iban más difícil se hacía lograr los objetivos.

La idea final es que se cree un impacto positivo en tu vida y la única manera de lograrlo es cambiando drástica y repentinamente. Pues entre más tiempo dures, más cansado estarás.

Pero lo primero que debes hacer para lograr usar la herramienta del manejo del tiempo en tus diferentes facetas es identificar el objetivo.

Y todo arranca con una pregunta básica: ¿qué es lo que me motiva aprender a organizarme? Y es ahí donde entra una de las actividades más difíciles al principio, pero cuando lo aceptas, termina siendo una de las más gratificantes: la evaluación.

En el ojo

El proceso de evaluación arranca con la observación no solo a tus acciones, sino también a tus pensamientos y sentimientos.

Hay pasos muy sencillos, como llevar una libretica o en las notas de tu celular escribir lo que sucede por un período de tiempo determinado y luego, al ver la información junta, te sorprenderás con lo que descubrirás. En este caso propongo mínimo una semana, máximo dos.

Otra opción es hacerte preguntas y contéstatelas a ti mismo. Pero eso sí, toma en cuenta cómo tu cuerpo reacciona, eso te permitirá saber si es real la respuesta o te estás autoengañando.

La idea es lograr con certeza saber por qué quieres hacer el cambio, debido a que eso será tu motor a la hora de establecer las metas y entrarte de lleno a la organización de tu tiempo.

A la hora de trabajar

Esta es una de los ítems más importantes a la hora de evaluarte porque el resultado se traducirá en ganancia.

Ahora aquí quiero hacer un punto distintivo, debido a que si eres emprendedor es vital y seguramente lo tomarás muy enserio porque de esto dependerá en gran parte el éxito de tu proyecto.

Pero las cosas cambian cuando eres empleado y empleador porque es evidente que en Venezuela se vive una situación laboral difícil e importante.

La distinción va debido a que a diario me topo con líderes de empresas que están desesperados porque necesitan que sus empleados produzcan, pero no se les puede decir nada porque se traduce en demandas o cualquier otro problema en la oficina y por supuesto no se puede despedir.

Pero si somos responsables con nosotros mismos más allá de la situación que estés viviendo se puede hacer la evaluación y de repente hacer cambios pequeños que generen beneficios para ambas partes.

Les pongo un ejemplo: una maestra que esté pasando por problemas personales, y se siente molesta con el mundo, llega al salón de clase y drena su amargura con sus alumnos, que no tienen la culpa. Ahora, si esa maestra se observara, podría pedir que le den un cambio para no tratar con alumnos por un par de meses mientras drena sus emociones o simplemente tomar las riendas y conseguir con la administración del tiempo los espacios para buscar ayuda para trabajar su problema, y mientras hacer una distinción a la hora de entrar a un aula.

La idea es que seas consciente de lo que realmente pasa para que lo puedas cambiar y apoyarte con una buena estrategia.

Por eso les dejo una serie de puntos que les permitirá autoevaluarse a nivel laboral, más allá de los aspectos específicos de cada profesión:

1. Organización: ¿Distribuyes de manera adecuada el tiempo para cada tarea que te asignan?, ¿tienes un plan para realizar cada actividad?

2. Responsabilidad: ¿Entregas en tiempo y forma lo que se te pide?, ¿tienes el interés de asumir labores extra por voluntad propia?

3. Conducta: ¿Trabajas con ética en cada actividad que realizas?, ¿eres honesto cuanto piden tu opinión o cuando es necesario darla?

4. Manejo de recursos: ¿Sacas el mayor provecho de todas las herramientas con las que laboras?, ¿has propuesto opciones para ahorrar o reducir el uso de recursos?

5. Interacción con tu equipo de trabajo: ¿Influye de manera positiva o negativa tu convivencia con tus compañeros, jefes, subordinados, clientes, proveedores, etc?

6. Compromiso: ¿Estás comprometido con los objetivos de tu organización?, ¿tus acciones van de acuerdo con la misión y visión de tu empresa?

7. Manejo de conflictos: ¿Cómo reaccionas cuando hay un problema en tu equipo de trabajo o en la organización?, ¿propones soluciones a los conflictos?

8. Manejo del cambio: ¿Cómo reaccionas ante los cambios?, ¿te adaptas a las eventualidades que se presentan día a día?

Recuerda que si no sabes qué está mal, no podrás arreglarlo. El reto es descubrir lo que está mal. Encuentra la verdad por ti mismo, de poco sirven opiniones y consejos de terceros, si no eres consciente. De esta manera no tendrás el riesgo de que rebotes y vuelvas al caos cuando arranques a planificar tu tiempo.