Opinión

El Guante de Oro que le quitaron a Salvador Pérez

¿Martín Maldonado? ¿De verdad? ¿Fue el puertorriqueño un mejor catcher defensivo que Salvador Pérez? ¿Es justo su Guante de Oro, merecía el galardón?

La deslumbrante racha de Pérez está rota. Ningún receptor venezolano había conseguido un premio dorado y él se llevó cuatro en fila. Entre 2013 y 2016, nadie capturó tanta atención ni cosechó tantos elogios con los aperos como el nativo de Valencia. Y de pronto, cuando esperábamos el quinto galardón, anuncian a Maldonado como ganador.

¿Es una broma? ¿Qué se han creído los votantes?

El Guante de Oro no es lo que era antes. Ya no es decidido por los managers y coaches de las Grandes Ligas, votantes desprolijos que escribían nueve nombres de memoria, sin buscar respaldo ni revisar archivos. Ahora participa también un panel de analistas, evalúan estadísticas, se busca hacer justicia.

Nada más difícil que evaluar la defensiva. Tratemos de hacerlo hoy, para ver qué pasó.

La primera prueba favorece al boricua. Pérez fue el líder de la Liga Americana con 48 por ciento de éxito sobre los corredores contrarios en 2016, pero cayó a 27 por ciento este año. Apenas retiró a uno de cada cuatro robadores. No es su promedio habitual. Maldonado, en cambio, cerró con 39 por ciento. Punto favorable.

El antillano también superó al venezolano en errores cometidos (2 contra 3), juegos (137 contra 115), innings recibidos (1.146 contra 941) y porcentaje de fildeo (.998 contra .994).

Su WAR defensivo en Baseball Reference también fue mejor, con 1.8 frente a 1.3 del carabobeño. Y tuvo más asistencias, chances, outs y dobleplays.

El primer vistazo es abrumador. Todo favorece al representante de la Isla del Encanto. Pero hay otras formas de medir la habilidad de un careta.

La capacidad de mascoteo es una prueba irrefutable. Los radares ubicados en los estadios nos permiten hoy saber cuántas pelotas que pasaron en strike fueron sentenciadas bola, y cuántas bolas fueron sentenciadas strike.

Maldonado fue número uno en la Liga Americana con 9,4 por ciento de envíos malos cantados como buenos. Pérez ocupó la casilla 23, con 5,7 por ciento. En cambio, el local fue séptimo entre sus colegas con más pitcheos buenos considerados fuera, con 17,0 por ciento, mientras que su rival fue décimo cuarto, con 14,8 por ciento.

Fangraphs le da al catcher de los Ángeles la primera posición en las estadísticas avanzadas, contra la cuarta casilla para el de los Reales, a quien casi duplica en el baremo.

Maldonado llegó a Anaheim sin aspavientos, procedente de Milwaukee, donde ya había mostrado su capacidad con los aperos. Nunca ha sido un bateador de peligro, como Pérez, pero su habilidad con la mascota era conocida.

Mike Scioscia, manager de los querubines, fue receptor en sus tiempos activos y vio algo en el puertorriqueño, al punto de que le entregó la posición y envió a Triple A al venezolano Carlos Pérez, que acababa de ser finalista del Guante de Oro en 2016. Su buen juicio ha sido refrendado con las estadísticas, las mediciones y la decisión de los votantes.

Pérez es un jugador excepcional y carismático. Este año se acercó a los 30 jonrones y ha impuesto récords en Kansas City. Abrió el Juego de Estrellas una vez más y parece una herejía arrebatarle el Guante de Oro. Pero el mejor en 2017 fue Maldonado.

@IgnacioSerrano

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