Opinión

El desafío de los Tigres de Aragua

Aragua ganó la corona hace dos temporadas gracias a un equipo bien estructurado, en el que la presencia de sus principales figuras resultó decisiva. Grandeligas como Eduardo Escobar y Hernán Pérez hicieron un grueso aporte. La gerencia no renunció a ir al mercado internacional en pos de refuerzos de última hora y jugadores que llegaron en cada draft, como Yolmer Sánchez, completaron un equipo donde no faltaron los criollos con perfil bajo y alta eficacia, del tipo Teodoro Martínez.

Esa maquinaria que pudo sacudirse el favoritismo de un multi finalista Magallanes no apareció en la campaña pasada. Los Tigres avanzaron a los playoffs, porque en un campeonato de ocho clubes y seis clasificados resulta más difícil quedar fuera que dentro. Pero aquello dejó una duda que el manager Buddy Bailey y los suyos están obligados a disipar. ¿Aún están en alza, estos felinos? ¿O vienen a la baja?

Contar con tantas figuras tiene doble filo. Las estrellas se alinearon en la 2016-2017 y los bengalíes celebraron. Luego aparecieron compromisos familiares y otros motivos. Escobar llegó por pocos juegos. Marwin González se marchó pronto. Juan Graterol quiso irse por el Spring Training. Renato Núñez se lastimó y prefirió no arriesgar. Y así.

El alto mando de los centrales tuvo que esforzarse para sacar el agua de las sentinas, improvisar para evitar la crisis, sufrir lo que no sufrió un año atrás. Al final, la postemporada dejó un amargo recuerdo.

El panorama en el inicio de esta zafra trae una preocupación, vistos los antecedentes. Nadie fue más activo que los rayados en el mercado de cambios durante el receso entre torneos, y las transacciones dejan, sobre todo, un panorama prometedor en el staff de lanzadores, con la llegada del ex bigleager Guillermo Moscoso y un bullpen al que, entre otros, se sumó Víctor Gárate.

El lineup promete ser un dolor de cabeza, sin embargo. Pérez fue el campeón bate, pero viene de dos justas extenuantes con Milwaukee. Escobar posiblemente querrá descansar tanto o más que hace 12 meses, cuando incluso se pensó que no jugaría. Núñez quizás quiera cuidarse para la primavera boreal. Los patrulleros Carlos Tocci y Ramón Flores, dos émbolos en la maquinaria de la última eliminatoria, empiezan inactivos. Ya no viene el cubano Dariel Álvarez, que casi era un criollo más.

Algunos cambios compensan parte de las urgencias. Al receptor Alex Monsalve lo buscaron en Margarita ante la posibilidad de que Graterol y Sandy León se queden en casa, tras un año entero en la MLB. Pero Monsalve no está en el inicio, obligando a los jóvenes a dar un paso al frente.

Ese reclamo a la sangre nueva, vista en la necesidad de llenar los espacios vacantes, hace vital también que la importación responda. Claro, los extranjeros son algo así como una lotería. Muchos fracasan, y otros que triunfan prefieren descansar a partir del Día de Acción de Gracias, cuando llega la recta final.

Bailey no la tiene fácil. Requiere que los veteranos, por ahora representados en Alberto Callaspo y José Rondón, se conviertan en caudillos y empujen al equipo. El pitcheo luce suficiente, gracias a lo que había y a los buenos movimientos. Pero es mentira que sólo baste con buenos brazos. El que no batea no gana. Y esa será el desafío de los Tigres en esta temporada.

@IgnacioSerrano

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