Bienestar

Tejer ayuda contra la depresión y el cáncer

Un trabajo desarrollado por la fisioterapeuta británica Betsan Corkhill demuestra que la actividad tiene efectos relajantes y desestresantes y que, realizada de manos de un profesional, permite tratar enfermedades e incluso eliminar hábitos como fumar

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Por GDA | La Nación | Argentina

Es más que una tendencia. Gracias al estudio pionero de Betsan Corkhill –prestigiosa fisioterapeuta británica, coach y experta en laborterapia– se reconoce que tejer tiene efectos relajantes y desestresantes entre quienes lo practican y, aplicado de una manera determinada y de manos de un profesional, ayuda a tratar diferentes enfermedades, entre ellas depresión o cáncer, e incluso, eliminar hábitos como fumar.

El trabajo desarrollado durante más de una década por Corkhill, que ha dado como fruto un exitoso libro que ya se encuentra en las librerías de España con el nombre Tejiendo salud, reúne datos sobre los efectos que tiene tejer sobre la salud, el bienestar y el desarrollo del tejido terapéutico, gracias a la combinación de tejido y conocimiento. Independientemente de la edad que se tenga –asegura la especialista–, nunca es tarde para mejorar el bienestar. “Todos somos capaces de cambiar; es un hecho biológico que nuestra biología está cambiando todo el tiempo en respuesta a nuestro entorno y que podemos influir en esto”, agrega la autora de la publicación, antes de añadir que el tejido terapéutico es una herramienta eficaz para facilitar un cambio positivo.

Tejer permite "parar" y solo "ser", ya sea en compañía propia o de otros, junto con los beneficios adicionales que traen la amistad y la risa. El principal beneficio reportado para los tejedores es que el ritmo de los movimientos induce un estado meditativo, profundamente calmante y, desde el punto de vista terapéutico, se ha demostrado que la actividad es una herramienta útil para los médicos porque es muy accesible y fácil de usar en el entorno clínico.

Acerca de la opinión de los escépticos, Corkhill reconoce que aún hay quienes no creen en los beneficios de tejer y que al principio debió ponerse a la actividad de tejer un nombre distinto para llamar la atención de clínicos, investigadores y científicos. “Lo llamé ‘intervención bilateral, rítmica, psicosocial’ y funcionó. Ahora, cada vez más, el tejido de punto o el terapéutico es mejor recibido desde una perspectiva científica”.

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