Bienestar

OMS reconocerá el trastorno por videojuegos como un problema mental

La nueva patología será incluida en la Clasificación Internacional de Enfermedades junto con los problemas asociados al juego digital

AFP

La Organización Mundial de la Salud (OMS) incluirá por primera vez el trastorno por videojuegos como una enfermedad mental dentro de la próxima edición de la Clasificación Internacional de Enfermedades (ICD-11), la cual será actualizada después de 27 años.

Este sería el primer paso que se daría a raíz de la discusión que por muchos años ha rodeado al uso excesivo de los videojuegos como una posible causa de trastornos patológicos o incluso adicción, según constató El País de España.

La OMS vincula esta nueva patología a tres condiciones: en primer lugar no controlar la conducta del juego en cuanto a frecuencia, intensidad, duración y contexto en el que se realice. En segundo, el aumento de la prioridad que se le otorga a los juegos frente a otras actividades y por último, mantener la conducta a pesar de las consecuencias negativas que pueda ocasionar.

"Los profesionales de la salud deben reconocer que los trastornos del juego pueden tener consecuencias graves para la salud", aseguró Vladimir Poznyak, responsable del Departamento de Salud Mental y Abuso de Sustancias de la OMS, en declaraciones a New Scientist, que ha adelantado la noticia.

El borrador de la OMS explica que el patrón de comportamiento debe ser de suficiente gravedad como para causar un deterioro significativo en las áreas de funcionamiento personal, familiar, social, educativo, y otras áreas. El comportamiento debe ser evidente durante un período de al menos 12 meses.

Sin embargo, hay quienes se oponen a esta clasificación. A principios de este año, cuando se supo que la OMS evaluaba incluir los juegos digitales como posible origen de enfermedades mentales, un grupo de especialistas publicó un artículo donde criticaban la idea. "No está nada claro que estos problemas puedan o deberían atribuirse a un nuevo trastorno", dijeron los expertos y agregaron que "tiene repercusiones negativas en materia médica, científica, de salud pública y social".

La OMS comenzó a considerar este trastorno hace una década, y tras años de trabajo con profesionales de salud mental, se ha decidido reconocer el desorden oficialmente en su próximo manual de diagnóstico que estará listo en 2018.