Bienestar

Evitar el desayuno podría ser más que un mal hábito

Luego de analizar el genoma de casi 200.000 personas se logró identificar, al menos, 6 parámetros que permitirían concluir una relación entre esta conducta diaria y los genes

Desayuno

Foto: Pixabay

Por GDA | EL COMERCIO | PERÚ

Un estudio realizado por las universidades de Harvard y Murcia relacionó seis variantes en genes con la acción de no desayunar, por lo que por primera vez se pudo demostrar un componente genético en este hábito que, hasta ahora, solo se creía conductual.

Esta investigación, publicada en la revista The American Journal of Clinical Nutrition, determinó también que omitir la primera comida del día es causa de obesidad y no consecuencia en la vida de las personas.

“Hay estudios contradictorios sobre si es bueno o no saltarse el desayuno y por eso nos planteamos en esta investigación si en las personas que les cuesta hacer la primera comida del día podría existir un componente genético”, explicó Marta Garaulet, catedrática de Fisiología de la Universidad de Murcia e investigadora en el Hospital Brigham and Women’s de la Universidad de Harvard.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores han secuenciado el genoma de casi 200.000 personas registradas en el Biobanco del Reino Unido, lo que ha reflejado las distintas variantes que puede tener un mismo gen, resultados que se han cruzado con los datos sobre el hábito de desayunar, indicó la experta en cronobiología, ciencia que estudia los ritmos biológicos.

Las seis variantes genéticas independientes detectadas están asociadas con el reloj circadiano (el funcionamiento interno del organismo humano y sus horarios), con la metabolización de los carbohidratos o azúcares, con la influencia de la cafeína e incluso con la esquizofrenia.

Las personas analizadas muestran un rango de presencia de estas variables genéticas de cero a seis, siendo aquellas que expresan todas las que tienen más propensión a saltarse el desayuno.

Entre los puntos que destacan los científicos, también hallaron que quienes no mantienen el hábito de esta comida diaria tienen además mayor tendencia a la depresión, a generar ciclos de consumo de tabaco y tener obesidad.