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El doloroso camino que condujo a Picasso hasta el Guernica

Con una exposición que incluye 180 piezas procedentes de más de 30 pinacotecas del mundo, el Museo Reina Sofía conmemora los 80 años de la famosa obra del pintor malagueño y los 25 de su llegada a esa institución

Guernica

Piedad y terror en Picasso es el título de la muestra con la que el Museo Reina Sofía celebra desde hoy los 80 años del Guernica de Picasso y los 25 de su llegada al museo, que incluye una cuidada selección de casi 180 obras del artista procedentes de 30 museos de todo el mundo.

La exhibición narra el camino creativo y la metamorfosis que sufrió Pablo Ruiz Picasso a finales de los años veinte y que le llevó a realizar en 1937 el Guernica por encargo del gobierno de la II República, para el pabellón de la Expo de París, un mural en blanco y negro que se ha convertido en uno de los gritos antibelicistas más famosos de la historia.

Una obra en la que Picasso (1881-1973) deja su inicial optimismo y en la que refleja el terror del siglo XX, con una realidad marcada por la guerra, el nazismo, la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Civil, el miedo y la muerte. De ahí el título de la muestra, que será la más importante de este aniversario delGuernica por sus dimensiones y simbolismo, indicó durante su presentación Manuel Borja-Villel, director del Museo Reina Sofía.

Borja-Villel estuvo acompañado por los comisarios de la exposición, Timothy J. Clark y Anne M. Wagner, historiadores de arte y profesores eméritos de la Universidad de Berkeley (Estados Unidos), y por la jefa del área de colecciones del museo, Charo Peiró.

Clark señaló la dificultad que conllevaba el proyecto de esta muestra, primero por la necesidad de exhibir juntas todas las obras que la componen para entender la evolución de Picasso; asimismo, por la excepcionalidad de poder reunir algunas de las pinturas que se exhiben, como Las tres bailarinas (1925) de la Tate Modern de Londres.

Tanto Clark como Wagner han intentado reflexionar de manera diferente sobre el Guernica. “El contexto político no está tan presente como se podía esperar. Muchos ya han analizado este contexto y eso no va a desaparecer, pero ese no era nuestro papel. Hemos preferido acercarnos a Picasso como persona”, dijo el comisario, que también destacó la crisis sufrida por el artista a finales de los años veinte.

Wagner destacó los dibujos de Picasso en blanco y negro y en color, en los que aborda la muerte de inocentes, hasta llegar al Guernica. “Estudia a las mujeres de una manera diferente. Hay una transformación de su pensamiento. Dibuja a las madres sufridoras y las dibuja incluso como un arma, sus pechos dejan de ser parte del alimento para ser armas”, argumentó la comisaria. “No hay hombres (…) Hizo una obra de sufrimiento de madres, niños y animales”, matizó.

Para indagar en el camino de Picasso al Guernica es importante destacar la presencia en la muestra de La escultura de mujer en el jardín (1930), del Museo Picasso de París; Mujer peinándose (1940), del MOMA;Desnudos de pie junto al mar (1929) del Museo Metropolitano de Nueva York; Mandolina y guitarra(1924), del Guggenheim; y Monumento. cabeza de mujer (1929), de una colección particular.

El Reina Sofía se acerca así a un Picasso pre y posterior al Guernica, aterrado por la guerra y atento al sufrimiento femenino. Dividida en diez salas, la obra de 1937 es el epicentro de la muestra que incluye trabajos anteriores y posteriores. Comienza con los años veinte y treinta con la sala “El mundo es cuadro”, con naturalezas muertas y el cubismo. Le sigue “Belleza y terror” con Las tres bailarinas, que es considerado por el pintor como su mejor cuadro. “Monstruos y monumentos” es la siguiente sala en la que se reúnen algunos de los cuadros más importantes y desconcertantes que comienza a hacer el creador malagueño.

“Qué sucede en la tragedia”, “Mater dolorosa” y “Las cosas se desmoronan” son las otras salas que concluyen en tres áreas que presentan aspectos de la persistencia del Guernica hoy.

Ante la pregunta de si se llegaría a restaurar esta obra que ha viajado tanto, el director del Reina Sofía precisó que no es una posibilidad. “No vamos a restaurarla. No va a ver una restauración estructural. Solo podríamos estudiar si se podría quitar el barniz que se le dio cuando el cuadro llegó a España”, procedente del MoMA.