Isaac Chocrón, el escritor y su huella
09-Nov 04:55 am|El Nacional
Hubo un momento de particular riqueza en las artes escénicas de
Venezuela, y los nombres de Isaac, de José Ignacio Cabrujas y de Román
Chalbaud se consagraron como los renovadores y más afortunados
dramaturgos del país

Isaac Chocrón | Henry Delgado
Acaba de morir en Caracas el dramaturgo Isaac Chocrón. Durante medio siglo fue figura relevante del teatro y de las letras en el país. Hombre de sensibilidad y de cultura, supo mantenerse alerta sobre las diversas corrientes y autores que aparecían en el horizonte, y con ellos marcó el paso de su renovación permanente como escritor y autor teatral.
Isaac estuvo siempre vinculado con El Nacional, mantuvo una columna en nuestro suplemento Séptimo Día en la década de los setenta, y en las páginas culturales de este diario se guardan innumerables testimonios del gran registro de sus actividades, de sus iniciativas, proyectos y trabajos. O de cómo Isaac juzgaba el acontecer, porque nunca fue ajeno a su país.
Con esto queremos decir que Isaac se mantuvo siempre al día, que su presencia constante se convirtió en motor y estímulo en el ambiente cultural de Caracas e, incluso, del extranjero. Sus obras fueron representadas en teatros de América Latina, Estados Unidos y Europa.
Hubo un momento de particular riqueza en las artes escénicas de Venezuela, y los nombres de Isaac, de José Ignacio Cabrujas y de Román Chalbaud se consagraron como los renovadores y más afortunados dramaturgos del país.
La obra de Isaac es vasta, y habría que discriminarla en sus variantes de dramaturgo, en primer lugar, pero también de novelista que penetraba la realidad y la transformaba, y de cronista dotado de imaginación y gracia. Escritor de fino estilo, supo ser desenfadado, se burló de la solemnidad y de la banalidad.
En 1980, la editorial del Ateneo de Caracas publicó un libro que ahora adquiere importancia capital y, que, como es comprensible, está agotado desde hace tiempo. Nos referimos a Frente al espejo, un texto de conversaciones del dramaturgo con la periodista Miyó Vestrini, quien también perteneció a El Nacional e hizo historia en las páginas culturales.
Entonces, Isaac (interrogado por Miyó) habló de mil asuntos, la familia, la soledad, los amigos, la docencia universitaria, (algo que lo apasionó siempre), los orígenes del Nuevo Grupo, la escritura, la obra teatral y la novelística. Entre sus obras marcaron época Asia y el lejano Oriente, Tric-Trac, Mónica y el florentino, La Revolución, La máxima felicidad, O.K, Clipper.
Entre sus novelas figuraron, Pasaje, tanteos de juventud, Se ruega no tocar la carne por razones de higiene, Pájaros de mar por tierra, 50 vacas gordas, y Pronombres personales, publicada por El Nacional en 2002 como un folletón en varias entregas. Una obra de ficción innovadora, en la que 19 personajes reflexionan sobre el país, sobre las lluvias diluviales que desolaron Vargas y sobre el silencio que sobrevino después de la tormenta.
El propio Chocrón dijo de su novela: "Se lee como estar oyendo a alguien que cuenta una historia, y tiene esa fluidez y ese atractivo de una persona cercana que se sienta en una casa y se pone a hablar". Así era Isaac Chocrón.