Mónica Spear: No puedo decir con propiedad lo que vive una prostituta
06-Nov 06:52 am|Katiuska Silva
La actriz asegura que lo más le ha costado de su nuevo personaje es el acento. Considera que estar lejos de su esposo ha sido una prueba de madurez

Mónica Spear, Norkys Batista y Claudia La Gatta en "Flor Salvaje" | Cortesía Prensa
La internacionalización con la que sueñan los actores venezolanos y que a algunos tanto les cuesta no le fue difícil a Mónica Spear, protagonista de Flor salvaje, telenovela realizada por Telemundo y RTI. Los productores y la escritora Perla Farías habían visto su trabajo en el país, así que no lo pensaron mucho y la llamaron para interpretar a este personaje, que comienza como una niña inocente y se convierte, poco a poco, en la mujer más deseada de un bar.
Spear tiene 27 años de edad, ganó el Miss Venezuela 2004 y cuando perdió la corona de Miss Universo se dedicó a la actuación, carrera para la que había estudiado en Florida, Estados Unidos. Formó parte del elenco de El desprecio, pero en 2007 protagonizó con éxito Mi prima Ciela, junto con Manuel Sosa. Le siguieron Calle luna, calle sol y La mujer perfecta. Después le llegó la oportunidad de trabajar en el exterior y ahora, dice, está dispuesta a actuar en cualquier lugar del mundo.
--¿Tocó techo en Venezuela? ¿Estaba buscando su internacionalización?
--Obviamente ya lo había deseado, pero fue algo como puesto por Dios. Cuando terminé La mujer perfecta, me fui de vacaciones. Me llamaron todas mis amigas para despedirse como si no nos fuéramos a ver en muchísimo tiempo. Me parecía raro que todas lo hubieran hecho el mismo día. Y cuando ya me encontraba de viaje se presentó esta oportunidad.
--¿Interrumpió su descanso para aceptar la propuesta?
--Tuve chance de descansar.
Estuve dos meses en Estados Unidos después de que terminó La mujer perfecta. Visité a mi familia, paseé con mi marido y mi hija. Uno ve a su gente y se desconecta de la vida ficticia que lleva en una novela, cuando pasa todo el día en un set. Al estar con tu familia descansas emocionalmente, es un respiro para el actor. La pasé muy rico, pero allí me hicieron la propuesta.
--¿Quiso darle una característica especial a la prostituta que interpreta?
--La verdad es que no, porque es una prostituta rosa, de novela, con una personalidad que no está muy definida.
Como no tiene experiencia, va cambiando poco a poco, a medida que adquiere vivencias. Conoce varios tipos de amor, así que va a pasar de la pasión al odio, del odio a la traición y de ésta a la tristeza... Le recomiendo al público que no la juzgue, es un personaje más, que comete muchos errores. Tienen que disfrutarla así.
--¿Ha cambiado la percepción que tenía de las prostitutas?
--No puedo decir con propiedad lo que vive una prostituta, porque yo he visto a algunas que tienen una tristeza en el alma increíble y éste es un personaje para entretener, no para dar lecciones. No puedo compararla con una prostituta real.
--¿Qué ha sido lo más difícil de este trabajo?
--Lo que más me ha costado es el acento, lo demás es ñapa. Con respecto al personaje he utilizado mucho mi instinto y la dirección. El trabajo es muy parecido a lo que se hace en Venezuela. Nos han tratado muy bien, pero ha sido una labor intensa. La gente no se imagina el tiempo que paso grabando y viajando, porque todas las semanas voy a un pueblo que queda a tres horas de Bogotá. Estoy tres días en la ciudad y tres allá. Pero ha sido muy rico, porque hemos estado en contacto con la naturaleza.
--¿Cómo fueron recibidas las venezolanas en el elenco?
--Cuando supimos que estábamos juntas nos agarramos de las manos y dijimos: "Aquí estamos y nadie nos va a hacer nada". El elenco es superarmonioso. Hay colombianos, ecuatorianos, mexicanos... Al final lo que importa es que todos somos seres humanos y nos llevamos muy bien. Hemos hecho un grupo rico. Con Norkys Batista he gozado un montón, es un ser increíble que me ha enseñado mucho como persona y como actriz.
--¿Se mudó a Bogotá con su esposo y su niña?
--Mi hija está conmigo, va a una guardería y cuando viajo al pueblo me la llevo.
Pasa tres días allá y tres aquí.
Mi esposo nos visita una vez al mes. Eso sí ha sido duro, porque las relaciones a distancia son bastante difíciles, hay que tener una madurez increíble y un amor profundo.
--¿En qué lugar queda Venezuela en sus planes profesionales?
--La verdad es que tengo muchas ganas de explorar, entonces estoy muy abierta a Venezuela o cualquier lugar del mundo, donde me toque.