Los indios y la GN, oro y negocios
02-Nov 05:00 am|El Nacional
El gobernador de Bolívar debería ser interpelado e investigado por su
innegable incapacidad de proteger el territorio que está bajo su mando
Este lunes los venezolanos fuimos sorprendidos por la noticia de que un
grupo de indígenas que habitan en el sector de La Paragua, en el estado
Bolívar, habían rodeado a 19 miembros de la Guardia Nacional
Bolivariana, los desarmaron y retuvieron durante varias horas hasta que
llegaron las autoridades civiles.
El objetivo, según los voceros indígenas, era llamar la atención sobre
los continuos atropellos que sufren los pobladores de la zona por parte
de los militares que supuestamente custodian esas áreas pero que, al
parecer, no se limitan a cumplir con sus funciones sino que maltratan y
despojan a los indígenas de sus pertenencias, les cobran vacuna para
dejarlos trabajar en las "bullas" de oro y diamantes, y luego se quedan
con una parte de lo extraído.
Se trata de una vieja historia pero, como todo lo que ocurre en la
quinta república, hoy se han multiplicado los desmanes y despojos más
propios de verdaderos hampones que de estrictos funcionarios del Estado.
El daño que se le hace a la naturaleza debe ser combatido porque se
desforestan amplias áreas de la selva y contaminan con mercurio el cauce
de los ríos. Ahora bien, eso no significa que a los pobladores de la
zona se les persiga, se les reprima y se les exija dinero para "dejarlos
trabajar".
Lo lógico es incorporarlos a la minería, si ello es posible y deseable,
dentro de un esquema que permita conservar el ambiente y erradicar la
contaminación. Y si no, entonces darles un medio diferente de vida que
sea constante y decente. Mientras no se les dé una alternativa, las
etnias continuarán buscando oro y diamantes por toda la inmensa selva.
Paralelamente a estas explotaciones informales que castigan y degradan
el ambiente, se han levantado redes comerciales y financieras igualmente
ilegales, que escapan de diversas maneras al control de las autoridades
constituidas. No es posible que la Guardia Nacional Bolivariana se
dedique a perseguir a los indígenas que, como todo el mundo sabe, son el
último eslabón de la cadena de explotación ilegal de oro y diamantes.
El gobernador de Bolívar debería ser interpelado e investigado por su
innegable incapacidad de proteger el territorio que está bajo su mando.
No es posible que delante de sus narices se trasladen a la selva
maquinarias, motores y combustible en cantidades que superan lo
imaginable.
No es posible tampoco que el gobernador desconozca que hacia las
"bullas" de oro vuelan diariamente decenas de avionetas y helicópteros
con suministros para los mineros. Es imposible que no sepa que existe en
su estado un permanente tráfico metales preciosos hacia el sur y que,
mientras él mira hacia otro lado, millones de bolívares circulan en el
mercado negro de oro y diamantes. Pero él prefiere atacar a los
indígenas, los más desprotegidos. ¿Será que los reyes del negocio del
oro sí están bien protegidos?