Unidad fortalecida: Se aclara el camino
01-Nov 06:35 am|El Nacional
En las últimas semanas se ha producido una serie de renuncias de
precandidatos presidenciales que se habían postulado a las elecciones
primarias organizadas por la oposición. El gesto ha sido bien recibido
por la gran mayoría de la población porque constituye, a no dudarlo, un
acto de gallardía
En las últimas semanas se ha producido una serie de renuncias de precandidatos presidenciales que se habían postulado a las elecciones primarias organizadas por la oposición. El gesto ha sido bien recibido por la gran mayoría de la población porque constituye, a no dudarlo, un acto de gallardía pues nadie los obligó a ello sino su propio convencimiento de que les era imposible escalar posiciones que avizoraran un triunfo en febrero de 2012.
Influyó en ello, desde luego, por una parte las cifras de las encuestas que mandaron a realizar y, por la otra, las alianzas entre aspirantes y partidos que en un momento dado fortalecieron a un candidato en particular en detrimento de otras alternativas. En todo caso, estas decisiones no han producido, hasta el momento, fractura alguna en la composición de la Mesa de la Unidad.
Esto último es muy importante porque en el pasado la batalla por las candidaturas no sólo debilitaron a los partidos sino que los llevaron a la división (como ocurrió en ocasiones con Acción Democrática y Copei) y a la eventual pérdida de las elecciones presidenciales, de gobernadores y alcaldes.
De manera que la historia de estas divisiones partidistas por cuestiones de candidaturas debe estar muy presente si se quiere obtener un triunfo rotundo no sólo en las elecciones presidenciales sino en las correspondientes a las gobernaciones y otras instancias de poder local y municipal.
Por lo general, en las ambiciones personales y en los reclamos de algunas fracciones y corrientes en los partidos y movimientos se olvida que una de las principales condiciones que debe exhibir un líder es la paciencia, el sentido de la oportunidad histórica y la perseverancia. De allí que las divisiones cuando surgen son el producto de la impaciencia, de la ambición desbocada y de la ceguera histórica.
Debemos ver con simpatía que quienes han renunciado a su derecho de postularse no lo han hecho como un rechazo al proceso electoral que viene organizando la MUD, sino porque consideran que se deben juntar fuerzas y consolidar un proyecto unitario que, dicho sea de paso, resulta inédito en su nacimiento, formación y consolidación. Esta experiencia no sólo debe fortalecerse sino preservarse de los errores que se han cometido en el pasado con resultados funestos para la democracia.
Está claro que por muchos esfuerzos que se hagan para cuidar por encima de todo la unidad de la oposición surgirán roces, malentendidos y desprendimientos menores. Pero si llegaran a aparecer tienen que ser tratados con el tacto y la prudencia debida para no agrietar la unidad que tanto ha costado construir.
Demos pues a Antonio Ledezma, Eduardo Fernández, Oswaldo Álvarez Paz y César Pérez Vivas una felicitación sincera y necesaria no sólo por su actitud gallarda sino también porque con su experiencia, su conocimiento de la política y su sentido de la democracia fortalecerán la lucha democrática.