Soledad en Paraguay, las cumbres en crisis
27-Oct 05:23 am|El Nacional
De la Cumbre Iberoamericana de este fin de semana en Paraguay habrá ausencias que se comprenden, como las del Presidente enfermo de Venezuela. Pero otras, no tienen explicación. El presidente de Paraguay ha sido comprensivo, al menos protocolarmente
Antes era porque no se hablaba. Ahora es porque se ha hablado mucho, y
sin consecuencias. Al cabo de dos décadas, las cumbres han entrado en un
periodo de decadencia, bien sean las presidenciales, o las
trasatlánticas como la Cumbre Iberoamericana que incluye a España y
Portugal, y que se consideró en su momento una gran conquista, y se le
otorgaron todas las posibilidades imaginables.
Hay reuniones regionales como la del Grupo de Río que había entrado en
desuso y fue resucitada de manera oportunista cuando se necesitó que
Cuba estuviera presente. La verdad es que ya no existía.
El oportunismo y la informalidad, la ideologización, sobre todo, de la
política exterior de algunos países han sido algunas de las causas más
impertinentes que han contribuido a la frustración de los grandes
esfuerzos colectivos. Nada más reaccionario y retrógrado que esta manera
de hacer política.
Este fin de semana se reunirá en Asunción, Paraguay, la Cumbre
Iberoamericana, y las ausencias anunciadas son de tal número que ha
llamado poderosamente la atención. La Secretaría General de la cumbre se
ha esmerado siempre por presentar agendas y documentos pertinentes
sobre los problemas capitales de la región.
En la última, llevaron un escrito sobre la educación y un programa de
acción. Sus excelencias no fueron suficientes para que los presidentes y
los países le pusieran atención. Algunos jefes de Estado ni siquiera lo
mencionaron en sus encendidas oratorias.
De la Cumbre Iberoamericana de este fin de semana en Paraguay habrá
ausencias que se comprenden, como las del Presidente enfermo de
Venezuela. Pero otras, como la señora Dilma Rouseff, de Brasil, o de
Cristina Fernández, de Argentina, no tienen explicación por excusas de
última hora, puesto que las cumbres ni se inventan ni se improvisan.
Tampoco asistirá el Presidente de Uruguay, según dicen, por problemas de
salud.
De modo que Mercosur hace mutis. Y deja solo a Paraguay como anfitrión regional. Estos son casos que llamarán la atención.
Los centroamericanos tienen, ahora, otros apremios: las lluvias los han puesto en dificultades.
Los de la Alba ya se sabe que tienen muy poco o ningún interés en
reuniones donde no llevan la voz cantante y donde sus consignas
belicistas carecen de eco. Ya se sabe que privilegian sus políticas de
grupo, y que lo demás no les interesa. Por el contario, les resulta
contraproducente.
De paso, y para empeorar la situación, también realizarán una reunión de
Unasur, convocada paralelamente en Asunción. Malos tiempos para la
unidad iberoamericana. El presidente de Paraguay ha sido comprensivo con
los ausentes, al menos protocolarmente y de antemano le dio sus
indulgencias. Quizás la crisis por la que atraviesan los dos países
europeos, España y Portugal, se haya reflejado en esta ocasión.
Paradojas del destino, ahora son los europeos los que andan olvidados de
Dios.