Apuntes para matar el tiempo en los aeropuertos
24-Oct 08:01 am|Débora Ilovaca Leiro
Las salas de espera no suelen ser el lugar favorito de los turistas. Apremia el deseo de partir o de llegar. Aquí tiene ideas simples para pasar las horas con los recursos disponibles alrededor y algo de imaginación

Aeropuerto de Maiquetía | Alexandra Blanco/ El Nacional
Esperar en un terminal aéreo es tener la oportunidad de hacer algo
transcendental. De quedarse quieto y sentir el paso del tiempo, verlo
derretirse como los relojes de ese famoso cuadro de Salvador Dalí.
Leeento, muuy lento. Y tomar conciencia de cómo la rutina nos somete a
ese tiempo de lunes a domingo sin que notemos las múltiples
posibilidades que dan sus segundos, sus minutos y sus horas. Sólo se
necesita superar inmigración y aplastarse en una silla. Hacer a un lado
el equipaje de mano (si lo hay) y entregarse al paisaje. Respirar
pausadamente, saborear esa satisfacción que produce saber que pronto se
estará a bordo un avión y observar. Ver con detenimiento todo lo que nos
rodea: las pantallas, las tiendas, los locales de comida, las personas.
Convertirse en un espía de las vidas ajenas. Tratar de adivinar, con la
información que obtenemos con nuestros sentidos, aunque sea un dato
superficial sobre esa mujer, ese hombre, esa pareja, esa familia que
también están esperando el momento del despegue. Sin hablar con ellos,
claro. Es un ejercicio de agilidad mental y capacidad analítica. Para
que sea exitoso es importante escoger un objetivo prometedor. Un
personaje que tenga algo que contarnos con su forma de vestir, de
hablar, de moverse. A veces llegan sin que uno se esfuerce mucho y
sueltan una frase memorable que vale la pena anotar en la libreta de
anécdotas de viaje.
¿No tiene libreta de viaje? Vaya y compre una ahora
mismo. Y, a veces, resulta que todos los seres que ocupan nuestro
perímetro son aburridos, lo que es catastrófico para el fisgoneo. Así
que, cuando esto ocurre, es momento de implementar otro pasatiempo.
Leer siempre es una aventura con recompensa garantizada. Por eso, además
de la libreta, también hay que empacar un libro. Sus páginas son un
remedio infalible (a menos de que se trate de un libro muy malo) para
poner la mente a volar lejos de las horas de espera. ¿Qué no se logras
concentrar? Levántese y entréguese de una vez por todas a la tentación
del duty free. No importa si no tiene dinero o si no quiere gastar el
que tiene. ¡Curucutear en las tiendas es gratis! Si está de regreso a su
hogar, la guía de viajeros Lonely Planet recomienda que aproveche para gastar todo el sencillo en moneda
extranjera que quedó en el monedero. Puedes tomarse un café, comerse
algo sabroso o comprar uno de esos típicos souvenirs de aeropuerto. Las
postales pueden ser una buena opción para comenzar un álbum de postales
de los destinos que ha visitado. O, mejor aún, puede comprar una postal
para regalar. Lo que implica escribirle un mensaje a mano en la parte
posterior. Puede sonar poco original, pero lo cierto es que se trata de
un hábito en desuso que merece ser rescatado. Son un detalle vintage en
medio de esta era digital.
Otra recomendación de la guía es aprovechar el tiempo para hacer
ejercicio. Muchos aeropuertos cuentan con gimnasios y, a decir verdad,
si hay tiempo de sobra y se tienen a la mano los implementos deportivos,
pues… ¿por qué no? Si no hay gimnasio, puede caminar por los amplios
pasillos a paso rápido y enérgico para mover el esqueleto y poner la
sangre a circular como recomiendan los doctores. Durante sus casi 30
años de prisión, Nelson Mandela corrió una hora todos los días dentro de
su celda. Si él logró hacerlo durante tantos años, también valdría la
pena intentar correr sobre un mismo sitio en alguna esquina del
aeropuerto, en una suerte de tributo a la libertad.
Cuando estar en forma hasta en las salas de espera no es lo suyo o,
simplemente, no le provoca, invierta el tiempo libre en regarle a su
estómago una rica comida en algún restaurante. Todo estómago que sabe
que va a viajar agradece comer cualquier cosa menos lo que sirven
durante el vuelo. También (dependiendo del aeropuerto) se puede optar
por un par de tragos en algún lounge o en la sala vip de la aerolínea.
Una idea maravillosa, en especial cuando se sabe de antemano que se
estará por muchas, pero muchas horas, anclado en algún aeropuerto, es
salir del aeropuerto y conocer los lugares más emblemáticos de ese
destino. Se tiene que planear muy bien para no correr el riesgo de
perder el vuelo. Pero, si usted es riguroso y elabora una agenda
estratégica, es una opción sin parangón.
Resulta que no quiere ser chismoso, ni gastar dinero, ni ver tiendas, ni
mover el cuerpo, ni comer, ni beber, ni hacer un city tour. En ese
caso, tal como dice Lonely Planet, mírese el ombligo. Piense en usted.
Aproveche el tiempo para poner en reposo su cerebro y regalarse algo de
paz. ¡Active su mente! Nuestros pensamientos son nuestra arma más
poderosa. Ellos moldean nuestra realidad. Úselos para sentirse bien,
para ser feliz. Olvídese de la espera y trascienda. ¡Epa, eeeeepa, no se
duerma! Chequee bien la hora y puerta de abordaje. Preste atención a
las llamadas en alta voz. No deje que el avión (éste ni ninguno)
despegue sin usted. La vida es un viaje.
¡Dulce espera!
Cada año la encuesta World Airport Awards interroga a más de 11.000
viajeros para determinar cuáles son los mejores aeropuertos del mundo,
esos en los que esperar es un placer. En el top 10 de 2011 se
encuentran:
1. Aeropuerto Internacional de Hong Kong: posee una sala de cine 4D, un
centro de aviación con simuladores de vuelo, un área de juegos de
PlayStation, una exhibición sobre las producciones locales de cine y un
campo de golf virtual.
2. Aeropuerto de Singapur: tiene piscina, jardines para caminar, spa,
gimnasio, espacios para tomar la siesta, guardería, peluquería, áreas
para comer con música en vivo y hasta ofrece tours gratis de cinco horas
por Singapur.
3. Aeropuerto Internacional de Incheon: cuenta con un Museo Cultural de
Corea, una terraza para observar la llegada y partida de aviones,
restaurantes, bares y jardines de pino, flores y cactus.
4. Aeropuerto de Múnich: posee un parque para adultos y otro para niños
pequeños, minigolf, una terraza para observar el tráfico aéreo, tours
para conocer el aeropuerto, un cine con proyecciones sobre cómo opera el
aeropuerto y una tienda de suvenires.
5. Aeropuerto Internacional de Beijing: cuenta con presentaciones en
vivo de canto y baile interpretados por trabajadores del aeropuerto,
jardines en los que se pueden alimentar a los peces que nadan en sus
estanques, tiendas de renombre, lounge de negocios y restaurantes.
Los siguientes de la lista son: el Aeropuerto de Ámsterdam, el
Aeropuerto de Zúrich, el Aeropuerto de Auckland, el Aeropuerto
Internacional de Kuala Lumpur y el Aeropuerto de Copenhague. Fuente:
www.worldairportawards.com.