La democracia triunfa y ETA deja la guerra
23-Oct 06:02 am|El Nacional
En un comunicado de ocho puntos, ETA dio a conocer una decisión que
demoró en ser tomada, pero que se veía venir. El rechazo a la violencia y
al terrorismo fue general en España y en el mundo
Los combatientes de la ETA, la organización que durante 43 años apeló a
la violencia y al terror para imponer o tratar de imponer su tesis
independentista del País Vasco, acaba de anunciar que en una conferencia
internacional de sus líderes han tomado la decisión histórica de
renunciar al uso de la violencia armada que caracterizó hasta ahora sus
actividades.
En un comunicado de ocho puntos, ETA dio a conocer una decisión que
demoró en ser tomada, pero que se veía venir. El rechazo a la violencia y
al terrorismo fue general en España y en el mundo. ETA ha reconocido,
finalmente, que su camino era errado y no tenía destino. El círculo
internacional también se le fue estrechando, y cada vez eran menos los
países que se arriesgaban a darles asilo a los fugitivos que lograban
alejarse de España.
No cabe duda de que se trata de una gran noticia, y así ha sido
celebrada en España. La democracia española es amplia y abierta y en
ella tienen espacio todas las corrientes ideológicas y las tendencias
autonomistas. Durante 43 años de guerra declarada, ETA sumó más de 800
víctimas. Sus actos terroristas fueron, en ocasiones, pruebas de gran
temeridad y de implacable castigo a inocentes ajenos a los dilemas
políticos.
La decisión ocurre en un momento importante para España.
Los analistas políticos predicen la derrota del PSOE en las elecciones
de noviembre, y el regreso del PP al poder. Se reconoce, sin embargo,
que fueron los socialistas los que lograron esta decisión histórica a
través de sus políticas claras. Al ministro del Interior, y ahora
candidato socialista a jefe del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, le
corresponde buena parte de los éxitos de esas políticas.
El primero de los ocho puntos de ETA llama a los gobiernos de España y
de Francia a iniciar las negociaciones necesarias para que la decisión
de abandonar definitivamente las prácticas terroristas sea culminada y
oficializada. Es probable que las dificultades sean diversas, que habrá
cuestiones complejas que resolver, como otras que sólo el tiempo y la
buena voluntad podrán superar. Estar al tanto de estos problemas ya
indica una toma de conciencia y una voluntad de vencerlos.
Para la democracia española la decisión de ETA es fundamental. Durante
más de cuatro décadas el terrorismo ensombreció el horizonte, y obligó
al Estado a incrementar sus políticas de defensa dentro y fuera de
España porque como sabemos, ETA contaba con cómplices y adeptos en
varios países, varios latinoamericanos, y entre ellos Venezuela.
No hay nada más perverso que la violencia política, ni nada que haya
perturbado más las causas de los pueblos. El terrorismo, como se ha
demostrado a través de la historia, acaba con sus propios agentes y
arruina sus causas. La realidad y la transformación de la sociedad
española terminaron por operar lo que todo el mundo celebra y celebrará.