Sarcoma secreto y periodismo sucio
18-Oct 04:33 am|El Nacional
Si el Gobierno venezolano pensó que podía mantener bajo total secreto la
enfermedad del Presidente, sea un cáncer típico o un sarcoma de mayores
repercusiones, se equivocó por completo

Presidente Hugo Chávez Frías | Cortesía Prensa Miraflores
Lo que se comentaba en los más altos y especializados círculos médicos
venezolanos sobre el padecimiento del Presidente de la República ha
estado saliendo a la luz pública como era de esperarse. La revelación de
la naturaleza de un mal tan grave y que afecta a una personalidad de
tanta referencia internacional era, como hoy lo sabemos, cuestión de
tiempo porque, entre otras cosas, existen los congresos internacionales
donde las informaciones fluyen con libertad y seriedad entre los
especialistas.
Si el Gobierno venezolano pensó que podía mantener bajo total secreto la
enfermedad del Presidente, sea un cáncer típico o un sarcoma de mayores
repercusiones, se equivocó por completo.
Venezuela no es Cuba, donde el simple hecho de investigar e informar sobre lo que sucede en las alturas del poder es un delito.
Recientemente acaban de expulsar al corresponsal de El País, de España,
que llevaba una década haciendo periodismo desde La Habana sin que se le
acosara. Bastó una serie de informaciones sobre las crecientes
protestas pacíficas en Cuba para que se le ordenara salir de la isla,
olvidando que había mantenido siempre un equilibrio informativo digno de
respeto.
Pero los comisarios políticos de la isla decidieron que era un peligro
porque informaba sobre lo que estaba ocurriendo y no era un tonto útil.
Así parece ocurrir aquí donde un ex presidente del Colegio de
Periodistas, que siempre se disfrazó de honesto, acaba de acusar a los
comunicadores que cubren la fuente de Sucesos de estar al servicio de la
oposición y de los medios independientes.
Tiene un cinismo incalificable, porque trata de posicionar su condición
de director de un diario prochavista denigrando de los otros reporteros
honestos que se la juegan todos los lunes a las puertas de la morgue
recogiendo el dolor y el resultado del fin de semana de los muertos de
la violencia, y que no tienen un fin político porque lo que se ve allí
es el dolor y la falta de justicia.
Para el director de este tabloide, la oposición y los medios son los
culpables de la "sensación de violencia". Eso es lo que dice José
Vicente, la defensora del puesto y el ministro del Interior.
Otra cosa piensan reporteros dignos y no vendidos al Gobierno, como
Sandra Guerrero, Javier Ignacio Mayorca y Tábata Molina, de larga
trayectoria los primeros y de última hornada la pequeña y combativa.
¿Por qué Díaz Rangel pone en duda sus principios y piensa cínicamente
que se someten a las maldades de un director? ¿Por qué les falta el
respeto a los periodistas honestos de Sucesos cuando él dirige un diario
que promueve comercialmente la prostitución de jóvenes? ¿Acaso él no
lee los avisos clasificados porno que producen dinero para pagarle su
millonario sueldo? Sería interesante que hablara con la Cancillería para
que supiera que él gana dinero por vía de esos avisos que fomentan el
comercio de mujeres hacia Trinidad, donde les quitan el pasaporte y las
explotan. Lulo al desnudo.