Rumbo a febrero con pluralismo vs monolitismo
16-Oct 06:00 am|El Nacional
Ahora la oposición tiene la oportunidad y la obligación de presentarle a los ciudadanos el conjunto de ideas y principios que definan un país libre, no dependiente de potencias ni de ideas extranjeras

Principales líderes de la oposición listos para el 12 de febrero de 2012 | Nelson Castro/El Nacional
Ya el cuadro de las precandidaturas de la oposición está prácticamente
completo. Los observadores y expertos comienzan a hacer sus análisis y,
en ocasiones, apuestan a los nombres de quienes llegarán a febrero, en
un proceso de decantación que es normal. Muchos son los llamados y pocos
los escogidos. Así está escrito. Quizás algunos lleguen más lejos y
quieran, incluso, imaginar el nombre del venezolano que el 12 de febrero
asumirá una responsabilidad sin precedentes.
Las primarias son una experiencia democrática cuyas virtudes deben
resaltarse y comprenderse, deben valorarse como una demostración de fe
en la democracia, en lo que los venezolanos han escogido como sistema de
vida.
Mientras el país concurrirá a la fiesta de las primarias, desde el poder
se mostrará la fatiga del personalismo y del unanimismo.
El 12 de febrero los ciudadanos escogeremos libremente a un ciudadano al
cual le depositaremos nuestra confianza. El oficialismo no presentará
otra cosa a partir de entonces que el rostro fatigado de la revolución.
En el oficialismo no se elije, simplemente allí se impone la voluntad
omnímoda del líder supremo.
Esta es la gran diferencia.
Las primarias tienen esa virtud del contraste, la gente puede medir lo
que es la autocracia personalista y lo que es la pluralidad. El
comandante ya lleva 13 años en el poder y ya ha demostrado lo que le
ofrece a los venezolanos.
Ahora la oposición tiene la oportunidad y la obligación de presentarle a
los ciudadanos el conjunto de ideas y principios que definan un país
libre, no dependiente de potencias ni de ideas extranjeras, no
obsesionado con el control policial de la sociedad. El oficialismo
menosprecia la libertad y la democracia y pretende derrotarla con
ofertas oportunistas y demagogia.
Al comandante Chávez hay que descubrirle el juego. Las cartas que el
comandante tiene bajo la manga son diabólicas: ofrece, promete, engaña.
Estas son armas que dan resultados en lo inmediato, aunque signifiquen
ruina y miseria a la vuelta de la esquina. Chávez lo sabe. Ha endeudado
el país hasta términos que nadie conoce.
La oposición y sus precandidatos deben estar cada vez más conscientes de
las complejidades y dimensiones del desafío que están asumiendo. La
MUD, en buena hora, trabaja con disciplina en el proyecto de país que es
necesario presentar como alternativa democrática al totalitarismo
oficialista.
Pero aparte del programa, hay un debate de calle, un enfrentamiento
entre precandidatos, la confrontación que desembocará el 12 de febrero
en la gran escogencia. Los precandidatos no deben perder de vista la
importancia de esta etapa inicial del proceso.
Frente al monolitismo oficialista y frente a un gobierno en campaña
permanente, los precandidatos de la oposición democrática son medidos a
cada paso. Es bueno que lo sepan. Es lo lógico, porque los venezolanos
agonizan ante tanta oscuridad.