Hugo en la ONU fue raspado en el examen
10-Oct 05:02 am|El Nacional
De los países que presentaron recomendaciones es importante destacar que más de 50 abordaron críticamente temas clave como la libertad de expresión, la lastimosa situación penitenciaria, la inseguridad de los venezolanos en las ciudades, entre otros

Canciller Nicolás Maduro en la Organización de las Naciones Unidas | Lou Rouse / EFE
Finalmente el país fue sometido, por primera vez, en el Consejo de
Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas al Examen
Periódico Universal sobre su respeto a los derechos humanos y su
acatamiento a los compromisos contraídos mediante los diferentes
tratados, pactos y convenios internacionales que ha suscrito la nación.
Como algo inusual, Venezuela llevó una delegación oficial con mucho
sobrepeso: cerca de 200 personas, que regresaron con las maletas más
sobrepasadas. En el acto oficial intervinieron el canciller (que llevó
la batuta), la fiscal general, la presidenta del TSJ (¿?), el procurador
rojo rojito, el picure jefe de la OCEI y hasta la ministra para Asuntos
Indígenas.
Los "países chulos" como se les califica en el habla popular
venezolana Cuba, Bolivia, Nicaragua y Ecuador, así como los
"neoimperialistas" que se apropian de nuestras riquezas como Rusia y
China, pasaron la noche en vela para ser los primeros en inscribirse en
el derecho de palabra en la sesión y alabar los logros del comandante.
Pero, por novatos, no se percataron de que ya 70 países habían pedido su
derecho a intervenir y hacer recomendaciones al Estado venezolano sobre
los incumplimientos en materia de derechos humanos.
De los países que presentaron recomendaciones es importante destacar que
más de 50 abordaron críticamente temas clave como la libertad de
expresión, la lastimosa situación penitenciaria, la inseguridad de los
venezolanos en las ciudades y en el campo, la persecución sistemática a
los defensores de derechos humanos y la negativa del presidente Chávez a
que los organismos internacionales hagan visitas de reconocimiento para
comprobar la situación en el país. Queda claro que el mundo civilizado
puso sus ojos en Venezuela por su reiterado incumplimiento y desacato en
derechos humanos.
Mañana martes, en una sesión del Consejo de DDHH de la ONU, Venezuela
dirá qué recomendaciones acata y cuáles rechaza. Ese es un mecanismo
previo al informe final que se conocerá en los próximos tres meses. Del
acatamiento de las recomendaciones veremos la verdadera intención del
Estado bolivariano de ser respetuoso o no a los derechos humanos.
Pende, pues, la espada de Damocles sobre el comandante.
Ya el canciller Maduro adelantó que sólo acatarán lo que no vulnere la
Constitución; eso contradice nuestra carta magna, que establece que las
decisiones de los organismos internacionales son de obligatorio
cumplimiento. Se están colocando la soga en el cuello porque, en el
futuro, cuando sean juzgados, no podrán acudir a las instancias
internacionales. Ellos mismos las invalidaron.
Este examen indica que el mundo sabe que en Venezuela hay una constante y
reiterada violación de los derechos humanos, algo que no se puede
ocultar a los ojos de la comunidad internacional y que el Estado
venezolano no tiene intención alguna de solucionar esa práctica
descarada.